29 marzo 2007

“ Tiempo de Viaje ” ya lleva 7 años redescubriendo el Perú

250x Programa favorito de los amantes del Perú y su gente, " Tiempo de Viaje " cumple cinco años viajando por nuestro país, descubriendo nuevos destinos y recorriendo los conocidos bajo la mirada distinta de Rafo León, conductor del espacio de Plus TV.

Rafo León ya lleva 7 años al aire como incansable cronista por los más diversos rincones de nuestro país con Tiempo de viaje. Y es que a lo largo de las más de 150 emisiones de su programa, el célebre viajero ha hecho de sus recorridos por nevados, manglares y valles una guía de lujo.


Rafo León


“He viajado por el Perú desde muy joven y quien de niño ha tenido una experiencia provinciana tan fuerte como la mía, se pasa el resto de la vida tratando de rescatar ese paraíso perdido que cultivó en su infancia. Es en esa búsqueda que nació Tiempo de Viaje”, cuenta Rafo León.
León confiesa que “más que a los paisajes o a la gastronomía, me fascina descubrir a la gente, a los talentos locales, esas personas generosas y sencillas muy conocedoras de su localidad, que, a pesar de las carencias, no pierden la paciencia ni el buen humor. Por eso no exagero cuando digo que el mayor tesoro del Perú es su gente”.

“Tiempo de Viaje es un aporte significativo para la promoción, el conocimiento y la difusión del Perú”, apunta Flavio Balaguer, Gerente de Programación y Publicidad de Cable Mágico, quien reafirma la apuesta de su empresa por Tiempo de Viaje y por la producción nacional de calidad. “Creemos que eso ya se nota en nuestros dos canales propios: Plus TV y CMD”, concluye Balaguer.

“Muchos no entienden cómo a mis 53 años puedo seguir realizando viajes tan largos y pesados. Pero mi recompensa llega al final del día, cuando me encierro en la carpa, acostado, con las botas como almohada y la linterna en la frente para leer. Ese momento de absoluta soledad es inapreciable: me hace sentir que soy dueño de mí mismo, y eso no lo cambiaría por nada del mundo. Esto no es turismo, pues, yo prefiero denominarlo viajerismo”, finaliza León.

Lanzado en noviembre de 1999, Tiempo de Viaje ha sido reconocido reiteradamente. En 2003 ganó el premio Creatividad Empresarial y en mayo pasado fue distinguido como “mejor programa cultural de la televisión peruana” por la Asociación Nacional de Anunciantes (Anda).
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Sin olvidar sus articulos en la revista "Somos" del Comercio, aquí un articulo antiguo, medio profetico:
Lo Crudo y lo Cocido


Hasta la comida en la ciudad de Cusco expresa el peruano conflicto entre lo propio y lo ajeno

“ Nosotros no vamos a divertirnos donde se vacilan los crudos”, me dice mi guapa anfitriona cusqueña mientras se trambucha un bocado de malaya frita con su papa más y su aderezo impenitente de chucuta. Ruth es mi contacto en el evento académico en el que participo en la ciudad del Cusco. Una chica bonita, inteligente, moderna y lo que más me sorprende de ella en ese momento, sentados los dos para almorzar a una mesa coja de la célebre picantería La Chomba, es el contraste entre su aspecto tan fitness y las dimensiones del plato que tiene por delante. “ Yo voy a bailar donde no hay gringos, no quisiera que me confundan con una brichera”, añademientras unta de más chucuta un bocado tan grande que no puedo dejar de pensar en un destinatario natural como Chirinos Soto o Alfredo Gonzáles y sin embargo quien está allí es la linda Ruth, delgada y muy simpática. Los crudos obviamente son los turistas gringos, esos que para una gran parte de los cusqueños se han adueñado del centro de la ciudad, excluyendo a los lugareños. El (re) sentimiento de Ruth es en ese sentido la expresión de una posición que en el lenguaje setentero vendría a ser un fenómeno de resistencia cultural.

Papá Imperio Incaico

Cusco es una paradoja constante y no solamente en la embutida arquitectura colonial que asfixia a la incaica. Lo es en el presente más que nunca y se nota en la ambivalencia con la que los cusqueños enfrentan el turismo. Lo detestan a la vez que saben que sin este, su Región sería tan pobre como Ayacucho o Huancavelica. Debe ser complicado ese de sentirse los tributarios de un imperio y tener que depender de unos seres color yuca pelada que dejan divisas a cambio de un city tour. Alguna vez me tocó ver en la Plaza de Armas una movilización de pobladores de Pisac contra el INC, exigiendo que las rentas derivadas del ingreso de turistas a su pueblo se queden allí y no en las arcas centralistas. Intrigado me acerqué donde uno de los que portaban la pancarta central y lo interrogué. Me respondió lo del INC, pero además, que ellos iban a exigir la eliminación del Internet en Cusco porque las autoridades del gobierno central lo usan para vender Machu Picchu en secreto. “¿Por qué cree usted que viene tanto gringo? ¡No son turistas, son compradores que están aquí para negociar….!

El Rey Cuy

En Urubamba hay una picantería que se llama La Chepita, donde los cusqueños van los domingos para almorzar. En mi vida he visto una exhibición tal de gula como en ese local que tiene sus muros interiores pintados como si fuera hechos con piedras trapezoidales. Los chicharrones, las malayas, los asados, los apanados, duplican el tamaño de los platos al punto que el mozo ya sabe que debe traer al lado una fuente vacía para que el comensal pueda separar esas praderas de carne montadas sobre unas papas cósmicas, cerros de arroz como apus y un extraño valor agregado consistente en un trozo de pastel de fideos del tamaño de un ladrillo parvadomus. Se sirve allí un cuy entero que con todo y dientes viene clavado de pie sobre una de esas papas primigenias como diciendo “ aquí estoy resistiendo los embates alienantes de la comida light”. Lo notable también en La Chepita es que uno puede encontrarse a parejitas tímidas y silenciosas, tomadas de una mano mientras que con la libre le dan duro a esas ganaderías fritas que harían dormir una siesta de seis horas a Pantagruel. El asunto no es solo anecdótico. Resulta una fuente de confusión. Hay que imaginar lo que resultaría plantea un buen proyecto de manejo privado de los recursos arqueológicos para su uso turístico en Cusco, ante un plato como los de Los Checa, ante una posición tan desatendida como la de los cusqueños. Una expresión más de desencuentro, de desconexión y de falta de visión por parte de todo los sectores comprometidos. Pero felizmente podemos hoy contar con una buena bisagra para unir los dos mundos en conflicto: nuestra Eliane Karp, la antropóloga social ( aunque si sigue como hasta ahora, será la bisagra que le abra el portón a Alan Garcia, qué malaya ni cuy frito) …Palabras proféticas …..
se cumplió la profecía

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