19 mayo 2007

Abrapalabra: Rafo León " ¿Culturismo o Turicultura?" ( Revista Somos)


¿Culturismo o Turicultura?

Más ministerios para afrontar con más burocracia las papas calientes de la agenda nacional

Alejandro Toledo exhibe la desmesura de quien no tiene la cabeza en orden ni la lengua en su lugar. Recordemos que a la muerte de Juan Pablo II, el Presidente se permitió un comentario de mal gusto (“ ¿Papa, qué Papa?”). Pero le debe haber caído después tal catana de la Nunciatura que se fue al otro extremo y declaró un día no laborable de duelo nacional, medida que no tomó ningún otro Estado del mundo, salvo el Vaticano. Ahora en su mensaje de Fiestas patrias, ante la imposibilidad de articular algo sensato y estratégico respecto de dos temas calientes en la agenda nacional- la cultura y el turismo- sale con la chambonada de anunciar la creación de un ministerio para cada sector. Nada o todo. Víctor Delfín y Ramiro salas estarán que saltan en una pata, ministerio no es lo mismo que vice ministerio y mucho menos que una comisionsucha de morondanga.

Las Chacras particulares

Escribo desde la ciudad del Cusco, donde por primera vez me he tomado el trabajo de visitar ciertos atractivos como turista. Relato algunas de mis experiencias como para preguntarles a salas, a delfín, a mi apreciado amigo Lucho Lumbreras, a quién carazos le corresponde intervenir de una buena vez para que nuestro patrimonio deje de seguir estando manejado como la chacra particular de ciertos sectores de poder, y pase a servir como verdadera muestra de un manejo moderno y respetuoso de algo que nos pertenece a todos los seres humanos.
El Centro Histórico de la ciudad de Cuzco, con lo maravilloso que es, se ha vuelto insufrible. Soporta actualmente más de tres mil Ticos que hacen taxi, sin contar las Station Wagon que se dedican al mismo servicio. Varios centenares de gigantescos buses de turistas circulan en doble sentido por las callecitas que se fueron diseñadas para el tráfico de mulas. “Al ritmo actual, Cusco no aguanta una década más, se acaba la ciudad, se acaba el turismo, se acaban los ingresos”, nos dice un célebre urbanista cusqueño que a su edad mira con rictus la decadencia de lo que en los años setenta fuera el mayor centro americano para la protección y conservación.

Los cuadros del hortelano

El Museo Inca, situado en el Palacio del Almirante y manejado por la Universidad san Antonio Abad, contiene enormes cantidades de piezas de valor incalculable en sus vetustos salones. Sin embargo, la visita le deja a uno la sensación de que hay aquí demasiado bocado para tan poca capacidad de digestión: la información es pésima, la museografía es más modesta que la de una exhibición de trabajos de fin de año en cualquier colegio pobre, la iluminación se limita a focos que se encienden cuando el visitante entra a una sala, y se apagan cuando sale. No se aprecia nada más que ese clásico temperamento peruano que consiste en amarrar el macho a cualquier precio y no pensar en el beneficio de nadie más.

El Museo de Arte Virreinal del Arzobispado es poco menos que una vergüenza. Salones y galerías que originalmente se establecieron para exhibir los tesoros de la Fundación Orihuela y del mismo Arzobispado, hoy en su mayoría oficinistas, y se han relegado las piezas a sucuchos mal iluminados, cuando no a los depósitos insalubres del local. La alucinante colección e cuadros del Corpus pintados por Diego Quispe Tito yace en un barracón donde cuelgan chuecos los doce cuadros, sin un solo panel de información. Igual vale para la colección de óleos de Marcos Zapata, objetos artísticos de una valor informativo sin cálculo pero que, tal como informativo sin cálculo pero que, tal como uno los encuentra, podrían perfectamente no estar y no pasaba nada.

Mientras tanto, en el local central de la universidad se organiza una feria de libros piratas, sigue sin aprobarse el primer Plan maestro para el manejo de la ciudad, las casonas tugurizadas del centro cada día se descomponen más en pequeños y depredadores negocios como cabinas de Internet, video pubs o agencias bamba de turismo. En este escenario bastante infame resaltan, por lo contrario, iniciativas privadas como el Museo de Arte Precolombino del BBVA, o el espléndido Centro de Tejidos Tradicionales, entes de altísima calidad cultural en los que el Estado no tienen un pito que tocar. A ver Delfín, Salitas, Lucho, ¿Turismo o Cultura? ¿Dónde está la mejor planilla?


Fuente: Revista SOMOS del COMERCIO (Sábados)
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