16 junio 2007

Abrapalabra: Rafo León " El sobaco del Perú " ( Revista Somos del Comercio)


El sobaco del Perú
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Laura Bozzo, algo así como la PromPerú del país realmente existente.
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Catalina y Jorge andan por los veintidos años y exhiben ese aire de iniciados que caracteriza a quienes andan metidos en el tema de la conservación; de hecho, trabajan como guías en el recuperado Humedal Santa María del Lago, situado en un barrio de clase media de Bogóta y allí dan charlas a colegiales sobre por qué hay que proteger a las santarositas de la sabana nogotana y a los colibríes azules. Los conocí hace unos días y nos hicimos amigos rápidamente. Cuando yo les conté que en el Perú se está profundizando en la creación de áreas de conservación privada me prestaron mucha atención pero menos por una pasión en el asunto que por las ideas que tenían en la cabeza acerca de nuestro país. La guapa Catalina fijó sus ojos negrísimos en los míos y me lo soltó: "Pero es que yo pensaba que los peruanos no tienen dientes, todos trabajan en carros sangucheros y van a esas cosas llamadas polladas..."
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Dentaduras y estudios Imcompletos
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Hace seis meses me guió por el pueblo tapatío de tequila un muchacho divertido y algo borrachoso ( difícil no serlo en el lugar que da la denominación de origen al aguardiente de Agave tequilana), con el que pasé un día completo visitando destilerías y catando hasta perder el sentido. Durante el almuerzo, Arturo, cercano al yo te estimo, brindó: " Agradeciéndote, mi hermano, agradeciéndote mucho". Como yo no entendía el por qué de tanto agradecimiento, el muchacho me lo explicó: " Es que nunca imaginé que un peruano tuviera la dentadura completa y los estudios también". Poco tiempo antes en la estremecedoramente calurosa bahía de Caraques, un entrante de litoral en el mar tropical del Ecuador, la dueña del hotel donde me quedaba me confesó que estaba segura de que yo le mentía acerca de mi nacionalidad: " Mire, tenía miedo de que me robara hasta el cenicero de la habitación, usted sabe, no ?. Como yo no sabía nada, tuvo que ser más explícita: " Bueno pues, acá lo único que se ve de la televisión peruana son esos programas de Laura, no me pida que yo sea adivina"
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Los Dientes de Lay Fung
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Experiencias como las que describo son las que a uno lo ponen a prueba en sus convicciones aparentemente mejor constituidas. Siempre he detestado el chauvinismo, peor si en nombre de la pertenencia a una nación hay que contribuir a su buena imagen, barriendo los problemas debajo de la alfombra y divulgando los pastiches de la delicidad oficial. pero constatar tantas veces que Laura Bozzo y sus lamidas de sobaco son el tópico para una visión generalizada sobre los peruanos en todo Latinoamérica, puede ser capaz de volver nacionalista al más liberal y posmoderno de los compatriotas. La Bozzo argumenta que ella hace visible al Perú realmente existente y lo peor de todo es que en parte tiene razón. Ella es también una pieza de esa realidad, sobre todo la que le lamió los sobacos a cambio de collares de oro y complacencias de lumpen. El problema está en que yo tengo dientes (casi) completos, he culminado mis estudios, no voy a polladas y no creo que vaya a terminar arrastrando un carro sanguchero por La Colmena para parar la olla de mi casa. ¿Cuál es entonces la verdaera imagen de los peruanos, si es que la pregunta mo es sino una forma retórica de perder el tiempo? Yo no lo sé, pero me da coraje cuando me identifican con esos excepcionales actores que la Bozzo se consigue en castings subsidiados allá por los barracones del Callao. O más que coraje, me da una especie de cosa mezclada entre la vergüenza y la parálisis, sobre todo si luego de haber escuchado a Jorge y Catalina, voy a una canina de Internet para leer los diarios peruanos y salgo con la certeza de que más conmoción ciudadana ha producido el affaire de Lay Fung que el asesinato del vocal. ¿Tenemos dientes?.
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Fuente: Revista SOMOS del COMERCIO (Sábados)
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1 comentario:

andariego dijo...

Bueno, a los mexicanos nos imaginan todos como el Chavo del Ocho, o como en las telenovelas; por eso no hay más que viajar para ver con tus propios ojos.