12 junio 2007

Abrapalabra: Rafo León " Los Alcaldes de Chuchumecaland " ( Revista Somos del Comercio)



Los Alcaldes de Chuchumecaland


No hay plata para señalizar las calles pero sobra para construir delirios de cemento.


Veo por la televisión un bienintencionado reportaje sobre la responsabilidad de los peatones en los accidentes de tránsito, a raís de que dos combis mataron a un escolar en la avenida General Garzón de Jesús María. Un también bienintencionado coronel de la Policía señala la falta de señalización como una de las causas del comportamiento de los peatones, que a juzgar por las imágenes que acompañaban la entrevista, andaban ese día por las calles como si en lugar de una avenida limeña estuvieran cruzando la quebradita del río Pachachaca con su burro al costado. " La colocación de señales no es responsabilidad de la Policía sino de la Municipalidad, y allí nos han informado que no cuentan con los recursos para adquirirlas". Ah, ya, era eso. Pero bueno, solo por curiosidad, ¿De dónde entonces van a sacar la plata para remodelar el Campo de Marte? ¿Cuál será la caja que aguante los postes en forma de mariposas nocturnas, las bancas como lánguidas hembras de fierro, los embaldosados de laja bicolor, las canchas de tenis; los monumentos a la Madre, a la Paz, al Arcángel de la Bola de Oro, al Amor Cholo, al Intihuatana? Entiendo que mover plata de la partida " Chuchumecadas" a la partida "Señalización" comporta el riesgo para el alcalde de ser denunciado por malversación; sin embargo, yo lo prefiero malversando que remodelando.


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Un amigo tiene su oficina en una zona de Lince sorprendentemente bonita, allí frente al parque Merino, donde en los años setenta se crea la imbatible categorización de "pamperita de Lince" para calificar a toda chica que comiera con su mano, para decirlo finamente. Un día mi amigo se entera de que el nuevo alcalde tiene un plan de remodelación para el inmenso parque, que comienza- faltaba más - por la tala de más de la mitad de los añosos ficus que bordean las superficies de pasto sobre las que las pamperitas andaban cuando todo era felicidad. Mi amigo va a la Municipalidad, pregunta, se informa. Se entera de que el alcalde ha decidido, como se dice ahora, "rentabilizar" el parque, quitándole clientela al símil del Amor que diseñó Víctor Delfín para ornar los malecones de Miraflores, un día que amanecío con la chiripioca. La lógica del alcalde de Lince era más o menos la siguiente: " Si los novios van al Parque del Amor y dejan allí un montón de plata, pues yo les voy a ofrecer algo más bonito para que se vengan aquí con ese montón de plata". Encargó entonces un proyecto a un escultor que de cara debe ser igualito a Víctor Valdez y un buen día el artista entregó el boceto. Una torta de bodas de cemento de quince metros de alto y otros tantos de diámetro para que los novios se trepen hasta el queque más alto, donde se podrán de pie como muñecos de torta y allí los filmarán y los fotografiarán y los montones de plata se quedarán en Lince y todo el mundo se tirará arroz.


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Hay que recorrer Lima para darse cuenta de que es más rentable para los alcaldes licitar cemento que buganvillas. Pero hay que recorrer el país entero para darse cuenta de que se trata de una enfermedad cultural, para ser magnánimo; y de una forma legal de ser corrupto, opinando con más realismo. Arcos que anuncian pueblitos serranos más pequeños que su medio punto, y miserablemente hasta la asfixia. Piletas con aguas coloeadas en caseríos donde el agua se traslada en latas. Monumentos dorados a entelequias como El Choclo, La Papa o La Muela ( de hecho, hay uno en el barrio de los dentistas, en Arequipa). Jardincitos adefesieros cercados con encajes de reja en turquesa/ lapislázuli. Impromptus de gaudí con fundus tipo Julio C. Tello y su Jackie Beltrán state of mind más. Veamos nomás ese coso que ha hecho el alcalde Miyashiro frente al agua Dulce. Como me dijo mi amiga María Gracia: " ¿ Has visto las esculturas de las parejas? ¿Te has fijado en el tarro del pata? Con eso, van a terminar creando más maricones en Lima" Ejem. Incorrecciones políticas aparte, los alcaldes deberían tener más contacto con sus vecinos y salir a la calle con frecuencia, a ver si los agarran entre dos combis, con más frecuencia también.


Fuente: Revista SOMOS del COMERCIO (Sábados) Años anteriores
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