02 junio 2007

Abrapalabra: Rafo León " Necesidades Cinco Estrellas" ( Revista Somos del Comercio)

Necesidades Cinco Estrellas
Quizás para nuestro vice ministro de Turismo el Perú debería ser un gran casino.
" ¿Quieren su desayuno en su cuarto de ustedes? Hay pancito de acá con su quesito fresco y si quieren hasta huevos les puedo revolver", nos grito la señora Matiaza desde el jardín, mientras subíamos a nuestra habitación cargados de mochilas como ekekos. Habíamos recalado mi mujer y yo en Ollantaytambo y en la estación del ferrocarril alguien nos dijo que en el barrio Villa San Isidro unas veinte familias ofrecían alojamiento en sus casas. Veinte soles el cuarto doble, vista al valle interminable, baño completo, agua caliente y desayuno. Decidimos probarlo y ese mismo día nos fuimos con la dueña de casa a conocer su chacra y gracias a su excelente humor se nos pasó la mañana en un tris. Por la tarde estuvimos con Abner, su hijo menor, tejedor. En su taller, ante el telar, nos volamos unas buenas horas contando chistes colorados mientras surgía de la nada un tapiz colorido. Cuando nos dimos cuenta ya era tarde: no nos queríamos mover de la casa de la señora Matiaza y extendimos cuanto pudimos nuestra estadía. Ahora don Ramiro Salas decidió acabar con el negocio de veinte familias de Villa San Isidro.
En otra ocasión decidimos partir para Guatemala. En la embajada guatemalteca en Lima nos dieron folletos, uno de los cuales estaba dedicado a las casas - hospedaje que familias campesinas han creado en los doce pueblos que bordean el lago Atitlán. Elegimos quedarnos en Santa Catalina y por e-mail hicimos la reserva de una habitación con sábanas almidonadas y macetas en la ventana, que nos costaba ocho dólares la noche. Pagué desde Lima con tarjeta de crédito y cuando llegamos, encontramos que la familia nos esperaba en la puerta sin afeites ni mariconadas para el turismo. También, como en Ollantaytambo, la calidez de la gente nos enganchó al punto de no querer movernos de allí. Pues bien, para don Ramiro Salas, experiencias como esta son competencia desleal para los hoteles formales.
De don Ramiro Salas se dice que es una buena persona aunque bastante inepta y yo la verdad preferiría que fuera al revés, si es que hubiera que escoger. Él es nuestro flamante vice ministro de Turismo y hace unas semanas salió a declarar que no será más una política de su sector, promover las casas - hospedaje porque, según la Cámara de Hoteleros, se trata de un sistema que compite de manera desleal con los establecimientos a los que este gremio representa. Don Salas, perdió la gran aoportunidad de su vida de quedarse callado. El mercado turístico es uno de los más segmentados del mundo, y quien quiere ir a una casa - hospedaje no va jamás a cambiarla por un hotel de dos estrellas; simplemente no vendrá. Lo otro es que estos sistemas, mal que bien, están dando una alternativa económica a las poblaciones, haciéndolas partícipes de un proyecto que si las excluye, todo se pervierte, hay más pobreza y los productos turísticos se encaminan por el pastiche y el folclorismo. Aunque tengo la sospecha, don Salitas, que eso es precisamente lo que a usted le gusta, ¿no?
Apesta a Lobby el anuncio de don Salas, a lobby peruano: " hermano, acabemos de una vez con esa vaina para mochileros, traigamos solo gente con bille..." A eso huele. Conozco en diversos lugares del país a grupos de pobladores que tomaron créditos para adaptar sus casas como hospedaje. Los créditos, don Salas, hay que pagarlos y para pagarlos es necesario ganar plata. ¿La hará usted caer del cielo sobre las viviendas de estas personas o dará una ley condonándoles la deuda? ya pues, don Salas, no sea flojo, investigue, mire loq ue ocurre en otros países. Visite los proyectos de los indígenas Otavalo en Ibarra, Ecuador; o las casas campesinas de la isla Chiloé, en Chile. Vaya menos a coctelitos y estudie: este tipo de hospedaje coincide con una demanda cada vez mayor en los mercadosq ue nos convienen, compuestos por gente interesada en nuestras culturas, respetuosa de las gentes y de la naturaleza, viajera. Pero me temo, don Salas, que para usted el Perú del futuro es un casino all inclusif con una piscina llena de damitas generosas y tragos de colores con luces de bengala. Don Salas, váyase. ( se cumplio la profesia)
Fuente: Revista SOMOS del COMERCIO (Sábados) Años anteriores
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