22 julio 2007

Abrapalabra: Rafo León" Los saberes especializados vuelven más pedantes a los pedantes y más brutos a los brutos" ( Revista Somos)

No Necesariamente
Los saberes especializados vuelven más pedantes a los pedantes y más brutos a los brutos

Leía por ahí que el mundo de los gastronómicos puede contenter a la mayor población de intransigentes de la Tierra. Puede ser, pero se da de coces con el mundo de los ecologistas, de los enólogos, de los cibernéticos y los marketeros. Para no hablar de los politólogos y los especialistas en planeamiento estratégico. Tuve que llamar al técnico para que revise mi computadora y en lugar de limitrase a repararla y cobrarme, el joven se dedicó a tratar de converserme de que mi misión en la vida era interconectar las cuatro computadoras que hay en mi casa a través de un sistema inalámbrico: " El día que te mudes lo único que tienes que hacer es trasladar las antenas y punto; vas a ver cómo entras al servidor remoto en segundos y tu win zip va ser una bala". todo el tiempo, por supuesto, como cajero de banco, la punta del pie apoyada en el piso y el muslo de arriba para abajo, maracndo su impaciencia ante mi lentitud. " Entonces ¿lo hacemos?". "No", contesté. " Y por qué?. " Porque no me da la gana".
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Recuerdo a un arqueólogo que nos guió alguna vez en un conjunto preinca de la sierra norte a mí y a varios amigos. Peor que arqueólogo, el especialista era además antrolólogo. Estábamos frente a un muro de tapial que separaba una terraza de lo que fue una tumba, donde se había encontrado los restos muy ornados de un notable caxamarca. Uno de mis amigos cometió la simplonada de preguntar"¿era un sacerdote el muerto?", a lo que el especialista respondió con una girada de mano que indicaba muchas cosas:" no necesariamente". Todos nos quedamos mudos un rato hasta que mi amigo insistió, "¿un militar?"."No necesariamnete", fue la nueva respuesta del especialista, con el mismo gesto. Esa tarde regresamos al hotel convencidos de que los caxamarcas y sus arqueólogos era una manga de indecisos. Sin embargo, el mismo amigo se las da de gran conocedor de vinos y cuando uno le pregunta si el vino rojo es bueno para acompañar una carne fuerte, normalmente enrula la boca, levanta las cejas, adormila los ojos y suelta un " no necesariamente" capaz de hacer temblar al Peñón de Gibraltar.
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No hay nadie más intolerante que quien posee un saber especializado (y quizás, tampoco nadie más aburrido). El especialista vive de la ignorancia ajena y marca con sus sentencias un territorio privilegiado al que solo él tiene acceso. Entre las nuevas especialiades quizás sea la gastronomía la má estúpidamente pedante y excluyente. Algo tan elemental y común, como es llevarse un trozo de algo a la boca para disfrutar de su sabor y amainar el hambre, el gastrónomo lo convierte en una obsesiva operación de alta sabiduría que parece olvidar que en muy poco tiempo, todo lo que comieron millones de seres en el mundo, gourmets o miserables, exquisitos o bastos, terminará siendo devuelto a la tierra bajo la misma forma, color y olor.
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El asunto se pòne más pesado cuando el saber especializado busca precisamente ser lo contrario: sentido común y consenso. Un ejemplo. Estoy tratando de que alguien me explique si lo que pretende Camisea en Paracas es un grave impacto contra la Reserva o una vía abierta para que nuestro país sea menos pobre. Busco entender cómo así hubo tanto laberinto por lo de Luchetti y tan poco por lo de Paracas, siendo como son dos situaciones análogas: empresa privada contra normativa ambiental. Comencé a hacer preguntas. Entre los ecologistas encontré tal fárrago de relativismo y firuletes que estuve a punto de pasarme al bando contrario, donde sin embargo se me repondió con altísimas e ininteligibles razones de macro economía que me devolvieron al frente anterior. Al final, no sé qué pensar, nadie sabe qué pensar, los ecologistas se quedarán en su reductos rumiando su frustación y los empresarios harán sua sunto y se llenarán de plata. Solo los no especializados, las gaviotas y los gaviotines, nos limitaremos a mirar cómo va cambiando la playa, de arena a cemento y de horizonte a tubos, sabiendo que no necesariamente es eso ni su contrario.

Fuente: Revista SOMOS del COMERCIO (Sábados)
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