17 julio 2007

Monitoreo de los Impactos Turisticos: Un examen de metodologías y recomendaciones para el dearrollo de programas de monitoreo en América Latina.


Monitoreo biológico

Aunque el monitoreo de los impactos del ecoturismo no se halla extendida, en el campo del monitoreo con fines de conservación la actividad es intensa. El monitoreo biológico es la más común y pede clasificarse en dos clases, a saber:

1) Monitoreo de la diversidad biológica, que puede servir para someter a prueba hipótesis sobre la estructura, función y composición de los ecosistemas (Noss, 1990)

2) Monitoreo de los impactos, concebido para tratar problemas de manejo y merced al cual pueden evaluarse los efectos de proyectos de conservación integrada y desarrollo (ICDP) (Sisk, 1993; Kremen y otros, 1994).

Para mejorar el manejo de las zonas protegidas, es preferible la segunda clase y para que el monitoreo sea más aplicable debe orientarse hacia amenazas identificadas, no a objetivos biológicos. Esas compilaciones y análisis de datos brindan información que puede guiar decisiones de manejo concretas (Reiger, 1999a).

En América Latina, el programa de TNC denominado Parques en Peligro ha trazado una estrategia de monitoreo ecológico (Shopland, 1993: TNC, 1994) y un conjunto de socios de Parques en Peligro, especialmente en México, posee una experiencia considerable en la preparación y ejecución de planes de monitoreo (véase Shopland, 1994; Reiger, 1999a). En la mayoría de los casos, este monitoreo ha sido de carácter biológico y ecológico y no ha abordado aspectos socioculturales o económicos, pero muchos de los conceptos y procesos usados son los mismos.

Otra iniciativa reciente de The Nature Conservancy en materia de monitoreo, que a cierta altura se aplicará virtualmente en todos los sitios que TNC posee en el mundo, se describe en Medición de los resultados de la conservación (Reiger, 1999b). El objetivo es la evaluación de los efectos de la conservación midiendo la salud de la diversidad biológica (de metas de conservación escogidas) y el estado de las amenazas y su reducción. Si bien esta metodología examina las amenazas que se ciernen a raíz de actividades específicas (como el turismo), quizá sea difícil establecer una relación directa entre las conclusiones acerca del estado de salud de la diversidad biológica y una actividad determinada. Los resultados brindarán, más bien, una medida general de los resultados obtenidos, que será decisiva para evaluar la meta definitiva de la conservación de la diversidad biológica.

Métodos para la reducción de los impactos negativos del turismo:
Pautas y certificación

Hay varios métodos de tratamiento de los impactos negativos del turismo que guardan relación con el monitoreo de los impactos, aunque son diferentes a éste. Dos iniciativas voluntarias, que se ha aplicado en gran medida a los aspectos ambientales y en menor grado a los socioculturales, son las pautas de un turismo sostenible y la certificación.

La fijación de pautas para un turismo responsable y sostenible, es una forma popular y simple de educación de turistas y proveedores acerca de los posibles impactos negativos. Han sido trazadas para distintos públicos, a saber visitantes, operadores turísticos, directores de zonas protegidas y entidades de gobierno, por instituciones como The Ecotourism Society (TES, 1993), la American Society of Travel Agents y la National Audubon Society. Las pautas promueven un monitoreo creciente de los efectos del turismo por parte de proveedores y consumidores de turismo. Si bien no son instrumentos de evaluación, puede medirse su eficacia por medio de encuestas que usen las pautas como normas con las cuales pueda compararse las actividades y los impactos generados (Ceballos-Lascurain, 1996; Norman y otros, 1997).

Otra forma de fomentar entre los operadores turísticos la minimización de los efectos nocivos, es por medio del establecimiento de programas de certificación o acreditación o del "etiquetado ecológico" (PNUMA, 1998). Conforme a esas iniciativas, proveedores como los encargados de alojamientos, organizadores de excursiones, responsables de servcios de transporte o de destinos, asumen voluntariamente el compromiso de ceñirse a prácticas que no sean lesivas para el medio ambiente. Los patrocinadores de la certificación, que pueden ser entidades públicas o pribadas, fijan criterios para medir la responsabilidad ambiental y preparan un formulario de solicitud para que los interesados lo presenten completo y con pago de un derecho. De acuerdo con las características del programa, puede haber varios niveles de certificación disponibles. En cualquier caso, es necesario ejercer el monitoreo de los solicitantes para asegurar la veracidad de sus afirmaciones y la continuidad de sus prácticas beneficiosas.

Los programas de certificación pueden mejorar el manejo ambiental de los proveedores de turismo mediante la detección de los impactos negativos y de soluciones para superarlos, el aliento a las prácticas responsables, la educación de proveedores y consumidores acerca de las prácticas de manejo del medio ambiente y también pueden servir como instrumento de comercialización. Empero, su establecimiento, administración y monitoreo suelen ser costosos y es necesario que los proveedores paguen para recibir su certificación, algo que con frecuencia, resulta difícil para las pequeñas operaciones de ecoturismo. El resultado es que la mayoría de los programas de certificación se ha llevado a cabo en los países industrializados, especialmente en los europeos, y virtualmente ninguno se ha emprendido en América Latina, África o Asia. El trazado de criterios y el establecimiento de normas para los proveedores turísticos de diferentes países y dedicados na distintas clases de operaciones, es sumamente difícil. Estas cuestiones constituyen los obstáculos principales para la puesta en práctica de sistemas de certificación eficaces y creíbles, a escala internacional.
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