10 septiembre 2007

Rafo León : “ ¿Ya nada sera igual ?" El peor efecto del terremoto es la desconfianza en que la ayuda sea honesta.

¿YA NADA SERA IGUAL?
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El peor efecto del terremoto es la desconfianza en que la ayuda sea honesta
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Me escribe un amigo desde Santiago de Chile, preocupado por las noticias que llegan allá sobre el terremoto. Es un andinista y, además, francés: nadie podría acusarle de sensiblero. Le respondo con un cliché: "como siempre, los que peor la pasan son los pobres", porque es cierto, así ocurre con todos los lugares comunes. Antes de enviar el mensaje, releo mi texto: "Esperemos que la asistencia del gobierno a las zonas afectadas sea eficiente y sobre todo, que nadie se robe la ayuda". Me detengo y dudo: ¿por qué no confiar esta vez en que las cosas podrían ser distintas? Muy sencillo. Porque en el Perú nunca son distintas.
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Estuve hace un par de semanas en Huaraz, como parte del jurado de un festival de cine sobre montaña, llamado Inkafest. Algo que si se afina en cuanto a logística y convocatoria, podrá convertirse en un referente importante para incentivar la cultura relacionada con los Andes y acercarnos más a los mercados del primer mundo que emiten andinistas, un segmento turístico especializado que gasta plata y tiene la decen-cia de poner en primer plano lo urgente de proteger las cordilleras del planeta. Una noche me tocó cenar al lado de Ana, guionista huara-cina muy talentosa que forma parte de la organización del evento. Como si las premoniciones existieran, nuestra conversación se centró por un buen rato en el terremoto que destruyó Áncash en el año setenta. Ana estaba en el cine con su abuela, tenía nueve años y pasó más de media hora sepultada bajo escombros y cadáveres, hasta que alguien la pudo rescatar.
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El Desplome del Sentido
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Me dice Ana que su recuerdo más vivido no es el de los muertos que la asfixiaban sino el haber llegado a una conclusión demasiado precoz: su vida en adelante jamás iba a ser la misma, su ciudad había dejado de existir, igual que sus vínculos familiares y amicales. Como era una sobreviviente, le tocaba la tarea de buscarle sentido a lo que. habría de ocurrir de allí en adelante, una vez que se hubiera enterrado a las víctimas y cercado el área del dolor. En efecto, ya nada fue igual, a pesar de que tuvo la suerte de no sepultar a ningún familiar. Pero la casa se vino abajo, como el 97 por ciento de Huaraz; el puesto del padre se esfumó, la chacra quedó transformada en un pedregal. La vida cotidiana de Huaraz se perfilaba como una emergencia permanente. "¿Y por qué no se reconstruyó la ciudad?", pregunto con sorpresa de gringo idiota.
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Ana deja suspendido en el aire el tenedor que contiene una porción amarilla de puré de papa con olluco: "Nos tuvimos que ir a Lima porque el plan de reconstrucción que hizo el gobierno de Velasco, rápidamente se mostró como una mentira. Los militares se tiraron los millones de dólares que llegaron como aporte solidario de todo el mundo, de modo que un excelente diseño urbanístico para replantear Huaraz como una ciudad andina moderna, se quedó en planos y lo que fue un campamento pensado para unos meses, es lo que ves hasta ahora, solo que con el crecimiento adicional a la peruana".
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Boom en la BVL

Es cierto, han pasado casi cuarenta años y vivimos en democracia. No todo debería ser la repetición eterna de lo mismo. Sin embargo, cuando leo en los diarios que las empresas de transporte interprovincial han quintuplicado sus precios ante la demanda de gente que quiere ir a conocer el destino de sus familias, y el gobierno defiende la libertad del mercado; y escucho por la radio a un pescador pisqueño desesperado porque toda la ayuda se distribuye en la plaza de armas de la ciudad, siento la fragilidad de mis razones para confiar en que esta vez podríamos vivir algo distinto, algo que nos enseñe a saltar de la emergencia a la estabilidad y de la desconfianza al reino del bien común. Solo nos falta que ladrilleras y constructoras hagan subir la Bolsa de Lima y volver a sentir que la economía peruana está de la refurinfunflai.
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Fuente: Revista SOMOS del COMERCIO (Sábados)
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