17 octubre 2007

Hijos del Manglar, dos países una misión. Fundación Ecológica Arcoiris y Pro Naturaleza.

En el año 1982 los manglares de Tumbes ocupaban una superficie de 5.964 ha. Una década después, debido a la intensa deforestación y a la actividad langostinera industrial que se desarrollaba en la zona, su superficie disminuyó a 4.541 ha. (un 23,8% menos).

En 1988 se crea el Santuario Nacional los Manglares de Tumbes, administrado por el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA), con el objetivo de proteger el área núcleo del ecosistema de manglar con una extensión de 2.972 Ha (un 62% del ecosistema de esa región).


El objetivo principal de la creación del santuario es proteger y conservar los manglares, única muestra representativa de este ecosistema en el Perú. Los manglares de Tumbes albergan un gran número de aves residentes y migratorias. La pérdida de superficie del manglar es considerable, sobretodo si se tiene en cuenta que es un ecosistema de pequeña extensión en el Perú. Resulta urgente tomar medidas para evitar que continúe el deterioro de este ecosistema.

El ecosistema manglar se convierte en una de las áreas productivas extractivas más importantes del departamento de Tumbes. Los grupos sociales ligados al ecosistema de los manglares son los extractores tradicionales, los extractores no tradicionales, los extractores itinerantes de los caseríos rurales, los extractores itinerantes de las zonas urbano marginales, extractores inmigrantes y extractores golondrinos. Gracias al apoyo internacional, el área protegida cuenta con infraestructura básica, presencia física permanente, demarcación con hitos y señales, plan maestro y comité de gestión.

La presencia de las langostineras ha significado un tremendo cambio en el paisaje y en el uso de los terrenos boscosos allí existentes. La principal actividad de recolección de recursos en los manglares es la extracción de cangrejos y de conchas negras. A mayor cantidad de usuarios se genera un abuso sobre el recurso natural. Los cangrejos y los bancos de conchas son cada vez más escasos y los individuos que se extraen son cada vez de menor tamaño. El ecosistema de manglares peruanos en general y el santuario nacional en particular padecen la influencia negativa de la contaminación, por un lado de la actividad langostinera, y por otro de los residuos sólidos y efluentes domésticos producto de la presencia humana en la región. Se da también la contaminación de los manglares por acción de agroquímicos, estos drenan por las quebradas y ríos que desembocan al manglar.

La deforestación de la vegetación alrededor del cause del río Zarumilla está contribuyendo con el acarreo de material de erosión, con la consecuente sedimentación de los ríos y por ende del manglar. La zona de amortiguamiento en general y el área colindante al santuario en particular está siendo seriamente afectada por la actividad agropecuaria. Se da la presencia tanto de agricultores como de ganaderos quienes compiten entre ellos por el uso de estos terrenos. Se está dando una destrucción sistemática del bosque en esta zona, grupos de agricultores organizados han ingresado al área y están estableciendo sus parcelas agrícolas para lo cual tumban los árboles y queman el terreno.

No debe permitirse la instalación ni reactivación de langostineras en los alrededores inmediatos del santuario. Las instalaciones que están actualmente operativas deberán presentar sus Planes de Adecuación al Medio Ambiente PAMAs y todas aquellas que quieran reabrir operaciones o iniciar nuevas, deberán presentar sus correspondientes estudios de impacto ambiental y planes de manejo ambiental. Los efluentes, especialmente los efluentes concentrados de la crianza intensiva, deberán ser tratados y no arrojados directamente al manglar como viene sucediendo en la actualidad. Es necesario reducir el acceso de los extractores al interior del santuario. Establecer planes de manejo claros, monitorearlos y sancionar el incumplimiento. Se debe promover y normar la aplicación de vedas para los diversos recursos utilizados. Se debe buscar la coincidencia de las vedas del cangrejo y la concha entre Perú y Ecuador.

Los municipios de las localidades involucradas, aquellas que vierten sus residuos tanto líquidos como sólidos a los ríos y quebradas que fluyen hacia los manglares, deben tomar cartas en el asunto. Se recomienda llevar a cabo campañas concientización en la población de los alrededores para evitar que se vierta basura en la zona. La contaminación que proviene de Ecuador, es un asunto de carácter binacional cuya solución final depende de la coordinación interinstitucional y de una visión a más largo plazo del manejo de la basura y la contaminación.

El ingreso de ganado vacuno a la zona de amortiguamiento deberá estar restringido, sobretodo al área colindante al santuario. La actividad agrícola deberá también ser restringida. No se debe permitir el ingreso de nuevos agricultores a la zona de amortiguamiento. No se debe permitir la destrucción de árboles grandes como los ceibos Ceiba trichistandra y se deberá sancionar a quienes corten esta vegetación. Para evitar los impactos negativos del potencial aumento del turismo al santuario, es necesaria la aplicación de las normativas establecidas por el plan maestro del área y por los planes de turismo y de uso público.

Se deberá continuar con las medidas correspondientes para incorporar formalmente el Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes a la Reserva de Biosfera del Noroeste.

Fuente Texto: Parkswatch

Fuente del Video: Fundación Ecológica Arcoiris y Pro Naturaleza

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