01 enero 2008

Donde los Andes encuentran al Amazonas - Bahuaja-Sonene y Madidi, Parques Nacionales de Peru y Bolivia

Una reserva selvática casi del tamaño de Suiza

A solo media hora de Cuzco o de La Paz en avión encontramos una de las áreas selváticas protegidas más grandes del mundo: se trata de la región de los Parques Nacionales Bahuaja-Sonene y Madidi, de una riqueza silvestre extraordinaria. Cuando, a mediados de los años 90, Perú y Bolivia aunaron sus esfuerzos para crear estas enormes reservas, enseñaron al mundo una hazaña bilateral muy poco habitual. Era una de las primeras veces en la historia que dos países establecían reservas fronterizas, con lo cual se duplicaba el impacto de la conservación en una región considerada una de las más diversas biológicamente, los flancos orientales de los Andes. Desde las cumbres de nieves eternas hasta el bosque de nubes de la baja Amazonia, los dos parques comprenden unos 3,5 millones de hectáreas, un tamaño algo menor al de Suiza. Hace siglos, los incas tenían aquí su territorio y descendían de los Andes para comerciar con las tribus amazónicas. Sus ruinas aun permanecen ahí donde las abandonaron. Luego vinieron los conquistadores, abriéndose camino a través de la selva y buscando ciudades de oro perdidas. Más tarde llegaron los magnates victorianos del caucho que amasaron enormes fortunas gracias a un régimen de esclavitud. Incluso los criminales de guerra nazis se refugiaron aquí, intentando dar con el legendario árbol de la corteza contra la fiebre, la búsqueda del cual había llevado a algún científico a la locura. Además de su situación única y de su historia, los dos parques contienen un tesoro biológico: las altas llanuras andinas y sus lagos azules, sus flamencos y delicadas vicuñas, el oso de ante-ojos, el bosque de nubes lleno de orquídeas, las enormes pam­pas donde abundan el oso hormiguero y el lobo de crin, mas de 1.000 especies de aves multicolores, 10 especies de monos, caimanes de 6 metros jaguares al acecho, lobos de río de casi 2 metros, cochas llenas de peces y ríos con emocionantes rápidos. En pocas palabras, los dos parques protegen una de las regiones más ricas y biológicamente diversas de la Tierra.

Parte de los beneficios de este libro serán destinados directamente a la conservación de los Parques Nacionales Bahuaja-Sonene y Madidi.
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Prólogo
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No cabe ninguna duda de que nuestro planeta se enfrenta a numerosas crisis medioambientales. La gravedad de problemas como el calentamiento global, el agujero de la capa de ozono, el procesamiento de los desechos tóxicos, la lluvia acida, la erosión y la contaminación de las aguas y el aire aumenta a medida que transcurre el tiempo. Temas medioambientales "disonantes" de este tipo salen en las noticias regularmente y captan la atención de los responsables de las decisiones y de los medios de comunicación porque son muy evidentes para una población urbana en constante crecimiento y porque son además relativamente fáciles de cuantificar. Si añadimos a estos las presiones del crecimiento demográfico en el mundo menos desarrollado, el consumo exagerado en los países desarrollados (y, cada vez más, en los estratos sociales mas acomodados en el mundo menos desarrollado), así como el tema crucial de la pobreza, el futuro de nuestro planeta comienza a presentar un aspecto deplorable. Acontecimientos catastróficos recientes, como los ataques terroristas contra Nueva York y Washington DC, demuestran la violencia con que se pueden manifestar las tensiones y desequilibrios globales del siglo XXI, y es previsible que se declaren otras crisis en el futuro inmediato.
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Sin embargo, sin parecer simplistas, somos muchos los que creemos que, en un contexto histórico e incluso cósmico, el mayor problema que enfrentamos como sociedad global es la perdida a gran escala de la diversidad biológica del planeta. Esta biodiversidad, definida sencillamente, es la suma total de toda la vida en la Tierra, la riqueza de especies, ecosistemas y procesos ecológicos que hacen de nuestro planeta vivo lo que es, el único lugar en el universo donde sabemos con certeza que la vida existe. A pesar de todas las afirmaciones de lo contrario, la vida, tal como la conocemos en el planeta Tierra, sigue siendo un fenómeno único y deberíamos hacer todo lo posible para mantenerla en todo su esplendor, no solo por interés propio sino porque además, como criaturas vivas que somos, dependemos totalmente de otras formas de vida, y ante todo porque es lo mas correcto y el único comportamiento adecuado para la sociedad civilizada del siglo XXI. A todos nos horrorizaría si alguien quemase el Museo del Louvre o el Metropolitan Museum hasta sus cimientos, o ver volar por los aires las Pirámides o el Taj Mahal, o cualquiera de las grandes manifestaciones de la creatividad humana. Sin embargo, casi nadie reacciona cuando se tala o quema un bosque en Madagascar o en las Filipinas, cuando un río amazónico es contaminado con mercurio o cuando se extingue una especie espectacular, como el guacamayo brasileño de Spix. Estos maravillosos ejemplos de biodiversidad global deberían ser considerados algo tan único y especial como las creaciones de nuestra propia especie, y la triste verdad es que su pérdida no es un acontecimiento ocasional sino una tragedia que ocurre a diario.
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Como exacerbación de la perdida de la biodiversidad, esta el hecho de que se trata de un proceso irreversible. Tenemos o podemos desarrollar tecnologías para combatir muchos de los males medioambientales, y deberíamos ser capaces de desarrollar soluciones para combatir la pobreza global, aunque a menudo carezcamos de la voluntad política o de los Incentives económicos. Sin embargo, cuando una especie vegetal o animal se extingue, no volveremos a verla. La pérdida de la biodiversidad no se puede rectificar mediante "arreglos" tecnológicos, así como la inminente crisis (abordada tan elocuentemente en este libro) no se puede invertir mediante la biotecnología, la realidad virtual ni las imágenes generadas por ordenador. Es sumamente improbable que jamás encontremos otro planeta que haya conocido una historia evolutiva tan especial como la que ha vivido la Tierra. Actualmente, nos enfrentamos no solo a la perdida de las especies individuales, sino a la erradicación de comunidades bióticas enteras, de ecosistemas de los que, al fin y al cabo, nosotros mismos dependemos para nuestra supervivencia.
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A pesar de que existen numerosos enfoques sobre como conservar la biodiversidad, nuestra organización, Conservation International, no tardo en adoptar una estrategia que se centraba fundamentalmente en los puntos calientes de biodiversidad y en las últimas grandes regiones de selvas tropicales vírgenes. Los puntos calientes de biodiversidad son aquellas ecoregiones excepcionalmente ricas en diversidad de especies, que albergan a gran número de especies endémicas y, al mismo tiempo, se encuentran expuestas a un riesgo elevado. Para adquirir el status de punto caliente, un área debía tener al menos 1.500 especies endémicas de plantas vasculares (el 0,5% del total mundial de 300.000) y haber perdido ya al menos el 70% de su extensión original. Los 25 puntos calientes que hemos identificado en nuestro estudio, publicado en 1999 y 2000, señalaban que lo que quedaba de estas zonas equivalía a solo el 1,4% de la superficie terrestre del planeta (una superficie equivalente a la de Alaska y Texas juntos, o del tamaño de Sudáfrica) y, sin embargo, albergaban el 44% de todas las plantas y el 35% de todos los vertebrados no peces endémicos. Si añadimos a esto las especies no endémicas que también viven en estos puntos calientes, la diversidad total en ellas alcanza el 60% o mas.
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Las principales zonas de selva tropical también son sumamente únicas en diversidad, pero se encuentran en el extremo opuesto del espectro amenazado. Mientras que el 70% o más de la superficie de los puntos calientes ya ha sido destruido, las regiones vírgenes aun están intactas en un 70% o más. Son pocas y actualmente también amenazadas, pero aun tenemos en ellas la oportunidad de proteger grandes extensiones de tierra, en lugar de salvar unos fragmentos, que es lo único que queda en la mayoría de los puntos calientes. No es necesario decir que estas zonas tienen una enorme importancia global como grandes almacenes de biodiversidad, como enormes cuencas, como depósitos de carbono, como controles que nos permiten medir que sucede en los puntos calientes y como los últimos lugares del planeta donde los pueblos indígenas tienen alguna posibilidad de mantener algo que se parezca a su estilo de vida tradicional. Además, están adquiriendo un significado estético e incluso espiritual cada vez mayor en un planeta cada vez mas superpoblado, sin dejar de mencionar su gran valor para el turismo y otros fines recreativos que también pueden generar ingresos en los países que han tenido la suerte de tenerlos.
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Cuando observamos globalmente los puntos calientes y las principales zonas de selva virgen tropical identificadas por Conservation International, observamos que unas pocas de estas regiones destacan incluso del grupo de elite considerado. De entre ellas, es indudable que los Andes tropicales emergen como el punto caliente de mas importancia, y que la Amazonia, especialmente la región occidental que linda con las laderas de los Andes, se perfila como la mas grande y rica de las zonas naturales. Los Andes orientales albergan el espectacular número de 45.000 especies de plantas (15% del total mundial de 300.000), de las cuales al menos 20.000 son endémicas. La Amazonia es el hogar de al menos 40.000 plantas, de las cuales 30.000 son endémicas, y la concentración principal de estas se da en la Amazonia occidental. La diversidad de los vertebrados es igual de impresionante, albergando los Andes tropicales la sorprendente cifra de 1.666 especies de aves, de las cuales 677 son endémicas; 414 mamíferos, de los cuales 68 son endémicos; 479 reptiles, 218 de ellos endémicos; y 834 anfibios, de los cuales 604 endémicos. La diversidad de aves y la de anfibios es casi increíble, representando el 16,9% y el 17,4% respectivamente del total mundial, en un área que solo equivale al 0,2% de la superficie terrestre. Además, si bien seria correcto afirmar que la mayor parte de los pájaros de la región han sido documentados, la diversidad de anfibios es probable que aumente dramáticamente a medida que se realicen más investigaciones, tal vez hasta el 50% o 100%. La Amazonia es el hogar de entre 1.120 y 1.800 especies de aves (141 endémicas), 356 mamíferos (210 endémicos), 338 reptiles (al menos 66 endémicos y posiblemente hasta 162) y 410 anfibios (326 endémicos) y, a pesar de su amplia distribución en esta extensa región, todos los grupos alcanzan su mayor densidad hacia los extremos occidentales de la gran selva.
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Los Andes tropicales son también la fuente del sistema fluvial más grande del mundo, el poderoso Amazonas que posee con diferencia la más alta concentración de especies de agua dulce del planeta. En efecto, a pesar de que nos encontramos aún en las primeras etapas para entender la fauna y flora acuática de la Amazonia, el ejemplo de la diversidad de especies de agua dulce es un indicador. De las 15.000 especies de peces de agua dulce que existen, al menos 3.000 (20%) se encuentran en la Amazonia, y algunos cálculos llegan hasta 9.000. El volumen de agua en la desembocadura del Amazonas es 2,5 veces superior a la del río que le sigue en tamaño, y varios de sus afluentes (por ejemplo, el río Negro, el río Madeira o el río Tapajos) se encuentran entre los diez ríos más grandes del mundo. Es mas, los nutrientes que dan vida a gran parte de la Amazonía, y especialmente a los ríos de aguas blancas cargadas de sedimentos, como el propio Amazonas, se originan en las laderas de los Andes tropicales.
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Dados todos estos superlativos sobre la biodiversidad, escribo con gran placer el prologo de este maravilloso libro, cuyo titulo capta a la perfección el mensaje de la biodiversidad, Donde los Andes encuentran al Amazonas, donde el punto caliente mas diverso del mundo se encuentra con la parte mas rica de la selva tropical virgen mas grande del mundo. Debido a su ubicación en la intersección de estas dos regiones asombrosas, no cabe duda de que Bahuaja-Sonene y Madidi, protagonistas de este libro, y el Parque Nacional del Manu, del primer libro de esta serie, representan lo que seguramente son los complejos de zonas protegidas biológicamente mas ricas del planeta. El hecho de que el Madidi tenga 1.000 especies de aves, es decir, 200 más que todas las aves encontradas en América del Norte, en un área que solo tiene el tamaño del estado de New Jersey, nos da una clave sobre cuan superlativa es, realmente, esta región. En realidad, es justo decir que no hay ningún otro lugar equiparable en el planeta con la espectacular diversidad de plantas, vertebrados e invertebrados como en la encrucijada Andes-Amazonia, toda la cual ha sido captada y presentada de forma tan efectiva en las fotografías y el texto de esta magnifica publicación.
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También me satisface enormemente escribir este prologo porque nuestra organización, Conservation International (CI) ha tenido una larga implicación con los Parques Nacionales Bahuaja-Sonene y Madidi, ha contribuido a catalizar y luego a implantar gran parte del trabajo de conservación que se ha desarrollado allí y, de hecho, considera la creación de los Parques Nacionales en estas dos áreas como uno de los grandes éxitos de nuestra historia de quince años. Cuando mi gran amigo Ted Parker vino a verme a comienzos de los años noventa con la propuesta de crear un programa de evaluación rápida, vi inmediatamente los grandes beneficios científicos que podrían desprenderse de una investigación de este tipo, y manifesté mi acuerdo de inmediato. Cuando le pregunte por donde comenzaría, contesto, sin la menor vacilación, que el RAP debería comenzar en Madidi. Los otros tres miembros originales del RAP, los botánicos Al Gentry y Robert Foster y la especialista en mamíferos Louise Emmons se mostraron de acuerdo, de manera que lo único que necesitábamos eran los recursos para llevarlo a la práctica. Afortunadamente, la visión del RAP se convirtió rápidamente en realidad, en gran parte gracias a la visión del premio Nobel Murray Gell-Mann, miembro del Consejo de la Fundacion MacArthur, con sede en Chicago, y Dan Martin, Director del programa "World Resources and Environment" de la misma Fundacion. Gell-Mann y Parker habian concebido juntos el RAP, y Dan Martin no tardó en reconocer el gran valor de dicho programa la primera vez que se lo propusimos. Se nos proporciono un apoyo sustancial y el trabajo comenzó.
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La primera expedición RAP se llevo a cabo en el Madidi, del 18 de mayo al 15 de junio de 1990, inaugurando un programa que hasta la fecha ha organizado unas 36 expediciones en la selva tropical. Todos sabíamos que los resultados científicos serian notables. Lo que ninguno de nosotros podría prever era el gran impacto mediático y político que tendría el RAP, ni la gran contribución que prestaría a la conservación. En efecto, la presentación del informe Madidi (titulado "Una estimación del valor biológico de la región del Alto Madidi y áreas adyacentes del noroeste de Bolivia") en diciembre de 1991 tuvo una buena acogida entre los funcionarios mas importantes del gobierno de Bolivia y, finalmente, concentre una bien merecida atención, tanto nacional como internacional, sobre esta sorprendente región. Comenzó así un proceso al que siguió una segunda expedición RAP al Madidi, y que tuvo como resultado final la declaración de las 1,827,500 hectáreas del Parque Nacional Madidi, en 1995.
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Sin embargo, la creación del parque en si misma no es suficiente. Ha surgido una nueva amenaza en la región de Madidi a través de una propuesta para construir el embalse de Bala, y es necesario mantener regularmente el interés nacional sobre la importancia de áreas clave protegidas. Para ello, Conservation International organizo, en el año 2000, una celebración especial para el quinto aniversario de Madidi, con diversos acontecimientos especiales. En San Buenaventura y Rurrenabaque, los dos puertos de entrada al parque, CI invitó a miles de personas para celebrar "la semana del Madidi". Más de 1.500 niños participaron en un concurso de pintura y los 39 ganadores recibieron como premio un viaje educativo al parque. Veinticinco clases participaron en un desfile especial sobre la biodiversidad y, por la tarde, grupos de niños montaron una obra, un espectáculo de marionetas y lectura de poemas que versaban sobre la protección del parque. En La Paz, los medios de comunicación nacional también contribuyeron ampliamente a la campaña, con diversos artículos documentados sobre la gran biodiversidad del Madidi y el ecoalbergue de Chalalán que CI contribuyo a crear con la comunidad local de San José de Uchupiamonas. Las cadenas de televisión transmitieron una serie de anuncios de interés público más de 300 veces, y el spot mas frecuentemente visto fue un mensaje de "feliz cumpleaños" al parque, de parte de uno de los miembros del Consejo de CI, el actor mundialmente conocido, Harrison Ford.
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El proceso en Bahuaja-Sonene fue más complejo pero también recibió un enorme impulso de dos expediciones RAP realizadas en mayo-junio de 1992 y en junio de 1996. Cuando asumí como presidente de CI, en julio de 1989, el Programa Perú era un pequeño subcomponente del Programa Bolivia, uno de los tres programas originales de CI cuando esta organización fue creada por Peter Seligmann en 1987. El subprograma Perú comenzaba recién a adoptar la forma de un área poco conocida pero espectacular llamada Tambopata-Candamo, que poco después, en enero de 1990, fue declarada Zona Reservada. Esta categoría representa el primer paso de la creación de un parque nacional, y nuestro programa se fijo como su principal objetivo la realización de este sueño.
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Después de dedicar mucho tiempo en Perú durante la década de los setenta, y considerando a este país como uno de los principales en mega-diversidad del mundo, rápidamente lo eleve al estatus de programa de pleno derecho, bajo la dirección de Liliana Campos, una bióloga peruana que, por aquel entonces, trabajaba en CI. Poco después, en 1991, contratamos a Avecita Chicchón para que se encargara de gestionar nuestras operaciones de campo en Perú. Avecita, que acababa de terminar su disertación doctoral en la Universidad de Florida en Gainesville, estaba llena de energía y de ideas acerca de como convertir al Tambopata-Candamo (posteriormente denominado Parque National Bahuaja-Sonene) en una realidad, y se sumió en su trabajo con gran celo y verdadero talento para lograr que las cosas funcionaran sobre el terreno. En los años siguientes, sucedieron muchas cosas, sobre todo en lo que concierne al establecimiento de estrechas relaciones con las comunidades indígenas y campesinas de la región, ganándonos su apoyo para la creación de un parque nacional.
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El trabajo continuo a un ritmo sostenido durante los próximos cuatro años, incluyendo la expedición RAP de 1992 al Tambopata-Candamo, un estudio socioeconómico de la región en 1993 y la creación, en 1995, del PRODESCOT —Programa de Desarrollo Basado en la Conservation en Tambopata— con financiación de US AID. También durante este periodo, el gobierno peruano firmo un contrato con Mobil Oil para evaluar el potencial de hidrocarburos en la cuenca del río Madre de Dios. En 1996, comenzaron a suceder muchas cosas. Los equipos de CI en Washington, D.C., en Lima y en nuestra oficina regional de Puerto Maldonado decidieron que se requeriría el apoyo de la opinión publica para cambiar el status del Tambopata-Candamo de "Zona Reservada" a Parque National. Se diseño una campana de concienciación, y Haroldo y Flavia Castro, del equipo de comunicación internacional de CI, produjeron un documental, "Retorno al Tambopata". Esta película se estreno en febrero de 1996 en el Museo de la Nación, en Lima, con una audiencia de 750 personas. Al día siguiente, TV Panamericana, una de las principales cadenas del país, emitió el documental en horario estelar. La prensa también saludo la creación del Parque National y durante la semana siguiente publicaron más de treinta artículos sobre el área Tambopata-Candamo. Pocos días después, dos congresistas peruanos, inspirándose en la campaña, tomaron la iniciativa de formar un grupo de presión en el Congreso para la creación de un parque.
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En marzo de 1996, sufrimos lo que, en un primer momento, parecía ser un contratiempo. Mobil Oil firmo un nuevo contrato de siete años con el gobierno peruano para prospecciones en dos puntos del Departamento de Madre de Dios. Uno de estos, el punto 78, estaba situado justo en la cabecera del río Tambopata, en el valle del Candamo. Esto provoco una inquietud considerable entre los conservacionistas en Perú y en el extranjero. Sin embargo, en lugar de entrar en conflicto con Mobil, que era el modus operandi habitual entre los grupos ecologistas y las empresas petrolíferas, iniciamos una serie de diálogos con ellos. El presidente de CI, Peter Seligmann inicio discusiones de alto nivel con la dirección de Mobil. Rod Mast, por entonces vicepresidente para los Andes tropicales, voló a Texas para discutir el lema con los directivos de Mobil mas directamente involucrados. Mientras tanto, Avecita Chicchón y Carlos Ponce, nuestro vicepresidente regional para los Andes, entabló debates similares con los representantes de Mobil en Perú. A pesar de que Mobil inicialmente se mostró suspicaz, la persistencia y la buena voluntad rindieron sus frutos y llegamos a un acuerdo inicial que no solo impedía a Mobil dañar el medio ambiente sino que, además, lo convertía en aliado en el proceso de creación del parque. Jorgen Thomsen, por entonces director de nuestro Departamento "Conservation Biology", y Enrique Ortiz, de nuestro Programa Perú, diseñaron un protocolo para la prospección respetuosa de la biodiversidad de la selva y nuestros científicos fueron invitados a venir y participar en el proceso de exploración.
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Como resultado de esta relación positiva con Mobil y con las autoridades peruanas, el gobierno peruano creo el Parque Nacional Bahuaja-Sonene en Julio de 1996. Este parque incluía parte de la Zona Reservada del Tambopata-Candamo, así como el ya existente Santuario Nacional de Pampas del Heath. A pesar de que era mucho mas pequeño que lo originalmente propuesto, ocuparía unas 325.000 hectáreas y era un buen comienzo. Incluso, mas importante quizás, fue el hecho de que el decreto supremo que creaba el parque permitía también ampliarlo a medida que Mobil fuese renunciando a parte de sus concesiones de prospección hasta entonces en vigor, estableciendo lo que era quizá el primer "parque en expansión" del mundo. Gran parte del trabajo en el diseño de esta propuesta única fue realizada por Carlos Ponce y sus colegas de INRENA, el organismo gubernamental peruano responsable de la conservación.
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Afortunadamente, tanto Mobil como el gobierno peruano mantuvieron su promesa, y en septiembre de 2000, el presidente Fujimori, en uno de sus últimos actos antes de dejar el cargo, amplio las dimensiones del Parque Nacional Bahuaja-Sonene, triplicando su tamaño hasta 1,091,416 hectáreas, elevo al status de Reserva Nacional otras 200.000 hectáreas de la antigua Zona de Reserva y declare otras 263.315 hectáreas Zona de Amortiguamiento; en total mas de 1,5 millones de hectáreas protegidas. Junto con el Parque Nacional Madidi adyacente y limítrofe, el resultado era un área protegida de unos 3,5 millones de hectáreas, una de las mas grandes del mundo.
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Mientras todo esto sucedía, la atención internacional también se había concentrado en Madidi y Tambopata-Candamo gracias a dos bellos reportajes de National Geographic escritos por el Dr. Charles Munn, con anterioridad de la Sociedad para la Conservación de la Naturaleza (Wildlife Conservation Society) de Nueva York, con fotografías del mundialmente famoso fotógrafo Frans Lanting (enero 1994) y por Steve Kemper con fotografías de Joel Sartore (marzo 2000).
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A pesar de lo espectacular de todo esto, en realidad solo es el comienzo de lo que esperamos conseguir en Perú y Bolivia, y que pretendemos extender hasta Ecuador. En 1997-1998, volvimos para realizar una serie de expediciones RAP, esta vez en la región de la cordillera de Vilcabamba, identificando esta área como una pieza clave en un gran "corredor de conservación" que habíamos comenzado a concebir para la región. A lo largo de los últimos dos años, el programa "Andes Tropicales" de Conservation International, bajo la dirección del vicepresidente Roberto Roca, ha seguido definiendo una serie de mega-corredores en la encrucijada entre los Andes tropicales y la baja Amazonía. El primero de ellos es el que actualmente llamamos corredor Vilcabamba-Amboro, que cubre unas impresionantes 30 millones de hectáreas en Bolivia y Perú, y donde las piezas principales son los Parques Nacionales Bahuaja-Sonene y Madidi. Para tener una perspectiva, es el equivalente de tres cuartas partes del estado de California, o aproximadamente el equivalente de las islas británicas.
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Además de la región que abarca este libro, hemos comenzado a ampliar este corredor hacia el norte para que conecte con las 1,881,200 hectáreas del Parque Nacional y Reserva de la Biosfera del Mann, el tema del primer libro de esta serie. Desde ahí, hemos mirado aún más hacia el norte, hacia la Cordillera Azul, donde, junto con el Chicago Field Museum y la organización peruana APECO, hemos trabajado con el gobierno peruano para contribuir a crear un nuevo parque nacional de 1,353,000 hectáreas. Este importante parque, creado en mayo de 2001, añade aún más a la ya de por si impresionante región bajo protección de este país clave para la mega-diversidad. En el extremo norte de Perú, en la frontera con Ecuador, también hemos buscado nuevas formas de protección para la Cordillera del Cóndor. Los esfuerzos comenzaron con una expedición RAP en 1994, continuaron con la creación de una Zona Reservada en el área de Santiago-Comainas, en el departamento del Amazonas, en 1999 y, más recientemente, en el año 2000, incluía la expansión de esta Zona Reservada para abarcar la Cordillera del Cóndor en la frontera con Ecuador. Esfuerzos similares se están realizando en el lado ecuatoriano. El gobierno peruano aprobó con gran éxito, en el verano de 2001, una legislación que abrió la puerta a las "concesiones de conservación" y a reservas administradas privadamente, un paso fundamental que debería permitir la ampliación del área protegida.
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Finalmente, se han realizado los primeros esfuerzos para enlazar algunos de estos mega- corredores Andes-Amazonia en Bolivia, Perú y Ecuador, siendo el mega-corredor mas occidental, de los cinco gran-des que se diseñan actualmente, para la Amazonía brasileña. Esperamos que, con el tiempo, estos esfuerzos conduzcan al mayor complejo de áreas protegidas de la naturaleza en todo el mundo, una historia de éxito potencial que eclipsara cualquier iniciativa jamás emprendida en la historia del movimiento conservacionista.
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Para llevar a término estos loables objetivos, es absolutamente esencial contar con apoyo público a todos los niveles, y que las personas en todo lugar entiendan cuan espectaculares y especiales son estas regiones ricas en biodiversidad y actualmente escasas. Nuestras campañas de concienciación para la conservación de Bahuaja-Sonene y Madidi reflejan claramente nuestra sólida creencia en esta filosofía, y tanto este esplendido libro sobre los Parques Bahuaja-Sonene y Madidi como su predecesor, sobre el Parque National y Reserva de la Biosfera del Manu, tienen, sin duda, un papel crítico que desempeñar. Estos libros, no solo proporcionan una muestra fotográfica de primera calidad de la riqueza y majestuosidad de la selva tropical de Perú y Bolivia, sino que también incluyen un texto sumamente informativo e interesante. El contexto histórico me merece especial atención, y en gran parte aporta información poco conocida o previamente no publicada. ¿Quién sabía, por ejemplo, que el coronel Fawcett, tan estrechamente asociado con Brasil, donde desapareció, también trabajó en Bahuaja-Sonene? ¿O que el infame Klaus Barbie vivió en la región de Madidi? Estos episodios, entretejidos con historias más recientes, como la del "israelí perdido" Yossi Ghinsberg, y las aventuras de los equipos RAP de CI, ofrecen una lectura fascinante, en un estilo que no suele ser habitual en los ensayos fotográficos sobre biodiversidad.
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En pocas palabras, este libro, así como su predecesor, representan publicaciones de la mas alta calidad, y debemos reconocer el excelente trabajo del escritor Kim MacQuarrie, del fotógrafo André Bärtschi y del editor, Jordi Blassi. De hecho, espero con gran ilusión que este no sea mas que el comienzo de una serie que, en los anos venideros, versará sobre muchos otros lugares ricos en biodiversidad y regiones vírgenes del planeta.
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Russell A. Mittermeier
Presidente, Conservation Internacional.


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Texto de Kim MacQuarrie
Fotografias de André Bärtschi
Prólogo de Russell A. Mittermeier
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Traduction de Alberto Magnet
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Jordi Blassi

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