12 agosto 2008

Sólo para aventureros, Palcazú Iscozacin te espera

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Oferta del Circuito Turístico PRODAPP

El Circuito Turístico PRODAPP se encuentra comprendido dentro del ámbito de trabajo que tiene el Programa de Desarrollo Alternativo en las Áreas de Pozuzo y Palcazú. Incluye una diversidad de atractivos turísticos naturales y culturales, entre los que resaltan las cataratas, ríos, bosques, lagunas, etc., así como las Áreas Naturales Protegidas, el Parque Nacional Yanachaga-Chemillén y la Reserva Nacional Yanesha, además de la incomparable biodiversidad.
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¿ Qué es el PRODAPP?

Es el Programa de Desarrollo alternativo en las Areas de Pozuzo y Palcazú, resultado del Acuerdo de Cooperación y Convenio de Financiación Nº PER/B7-310/IB/98/0253, entre la Comunidad Económica Europea y la República del Perú, ratificado mediante Decreto Supremo Nº 018-2004-RE y comprende los distritos de Pozuzo y Palcazú de la Provincia de Oxapampa en la Región Pasco y los distritos de Puerto Inca, Codo del Pozuzo y Yuyapichis en la provincia de Puerto Inca en la Región Huánuco.

El objetivo específico del Programa es mejorar la participación de la zona en el desarrollo económico del país y mejorar las condiciones de vida y el nivel de ingresos de la población meta, considerando también el uso de los recursos naturales en forma sostenible.

Síntesis Histórica

Los yáneshas (amueshas), llamados también amages, representan a un atenía no muy numerosa que habita los territorios del Pichis, Pozuzo, la Cordillera Negra o Yanachaga y Chanchamayo y han tendido como centro principal al famoso Cerro de la Sal que se ubica entre Chanchamayo y Huancabamba.

Los límites de la etnia son fácilmente reconocibles gracias a los nombres de los lugares que siempre terminan con el sufijo: zú, como Azupizú o río de la vainilla; Llamaquizú o río de los loritos verdes; Quillaza, Palcazú, Cacazú, Pozuzo o Ichazú, Chuchurras, entre otros. (L. de Uriarte, Buenaventura – La Montaña del Perú 1982).

Según antiguos registros se tiene conocimiento de que los nativos Yáneshas (amueshas) fueron contactados por primera vez casi inmediatamente después de la conquista, es decir entre 1553 y 1576. El primer contacto fue realizado por el fraile Diego de Torres de la Orden Religiosa Militar de La Merced. Pero fue solo hasta principios del siglo XVIII en que la administración colonial decidió apoyar, con dinero y hombres armados, los esfuerzos misionales con la finalidad de tener un control más efectivo sobre los nativos. Esta tarea fue encomendada a un experimentado misionero franciscano, el P. Francisco de San Joseph. En 1707 este misionero ingresa al territorio amuesha desde la ciudad de Huánuco. Entre ese año y 1715 logra fundar cinco misiones: Cristo Crucificado del Cerro de la Sal, Nuestra Señora de Kimiri, San Antonio de Eneno, San Joaquín de Nijandarís y Purísima Concepción de Metraro.

Una vez aseguradas y controladas las áreas entre la ciudad de Huánuco y estas misiones, los franciscanos buscaron extender su dominio sobre el cercano Cerro de la Sal y las rutas de acceso hacia ese lugar, al que acudían los asháninkas (campas), los piro, los shipibos y los conibos, vecinos de los yáneshas, para recoger un preciado elemento: la Sal. Controlar la fuente salinera significaría conquistar el poder económico de la región. Fray Manuel de Biedma lo vio así y recomendó: “…que un encomendero debería administrar el Cerro de la Sal”, asimismo, recomendó que “….Los indios que vinieran a buscar la sal del cerro deberían de abonar una determinada cantidad de especies al encomendero y entregarle una carta de un misionero que atestiguara su buena conducta y asistencia con regularidad a la misión”. De esta manera se vincularon economía y religión para explotar la necesidad salinera de los aborígenes. Estas exacciones y abusos de poder, sumados a las continuas epidemias que asolaban la zona ocasionaron la ruptura de las relaciones entre los invasores y los indígenas, dando origen a sucesivas revueltas que condujeron finalmente a la gran rebelión de 1742, liderada por Juan Santos Atahualpa. A partir de dicho evento la Selva Central se mantuvo cerrada para los invasores por más de un siglo.

La Independencia del Perú, en 1821, coincidió con la demanda nacional e internacional de productos tropicales como la zarzaparrilla, la quinina, el tabaco, el aguardiente, el café y la coca por lo que diversos gobiernos estimularon la colonización de la región selvática como un medio para asegurar el control e integración del territorio de la naciente replública. Con este fin, se fundó la Sociedad de Inmigración y Colonización bajo cuyo auspicio fueron asentados en el extremo norte del territorio amuesha, es decir en el área de Pozuzo, campesinos alemanes procedentes del Tirol.

Hacia 1880, el precio internacional del café se incrementó atrayendo gran número de colonos a los valles de Paucartambo y Chanchamayo con la finalidad de producir el llamado Oro Verde. A pesar de haber sido diezmados por nuevas epidemias entre 1879 y 1880, los amueshas se enfrentaron con las armas a los colonos. Sin embargo, las epidemias recurrentes fueron interpretadas como una venganza de estos y depusieron las armas.

Pocos años después, ante el "boom" del caucho, el Estado financió la apertura de la llamada Vía Central, un camino de herradura que conectaba la ciudad de Tarma, en lo alto de los Andes, con las orillas del río Pichis, en la selva baja del Perú. Esta vía se impuso como medio de comunicación entre la ciudad de Lima y la de Iquitos, en aquel entonces el centro económico de esta industria. Paralelamente, los amueshas fueron expoliados de sus tierras y arrinconados en las misiones de Quillazú, San Luis de Shuaro y Sogormo.

En este contexto, la Peruvian Corporation, una empresa británica conformada por acreedores del Estado Peruano, recibió una concesión de 500 000 ha. para la producción de café, en territorio de los amueshas y asháninkas.

Durante la primera mitad del siglo XX continuó la apropiación gradual y la fragmentación del territorio yánesha por parte de los colonos. En 1974, con la Ley de comunidades nativas, fragmentos del territorio tradicional fueron entregados en propiedad a las comunidades existentes, que para ese entonces habían constituido la primera expresión representativa de carácter étnico en la amazonia peruana: el Congreso Amuesha. Pocos años más tarde, éste sería reemplazado por la Federación Yánesha.

Durante la década de los ´80 del pasado siglo, los Yáneshas recibieron el impacto del fenómeno de la violencia social desatada por los terroristas, aunque en menor medida que los asháninkas. Asimismo, se vieron afectados por el narcotráfico que se había extendido por toda la región y que en la actualidad se está logrando desplazar.

Esta etnia en la actualidad cuentan con unos 7 mil individuos y se encuentra casi en su totalidad integrados al Perú “civilizado” debido en mucho a su docilidad y carácter pacífico y nada belicoso.
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Palcazú - Iscozacin ( Video Turístico de ADETURCP ) parte I
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Parte II

Fuente:

1. PRODAPP

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