12 abril 2009

Ciudades Perdidas, Ciudades Encontradas en el PERÚ. Gene Savoy - Revista: EL DORADO Julio 1996.

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Ligado al descubrimiento de complejos arqueológicos tan importantes como el de Vilcabamba (1964), las ciudades Chachapoyas de Gran Pajatén (1965) y Gran Vilaya (1985), el explorador norteamericano Gene Savoy.

Jaime Rázuri
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¿ Cómo se interesó inicialmente por el Perú?

Bueno, por supuesto que estaba fascinado por la historia del descubrimiento de machu Picchu por Hiran Bingham. Pero me sentí profundamente impresionado por el trabajo de Julio C. Tello, cuyo material leí en Estados Unidos. También estuve interesado en petroglifos y pictogrifos desde que fui miembro de la Sociedad de Arqueología, en los años cincuentas, y había explorado, a mi manera, toda la ruta desde California hasta Alaska, estudiando los petroglifos y las tribus indígenas de la zona. Por supuesto que luego me sentí interesado por las semejanzas entre lo que había encontrado en Alaska y los Estados Unidos con aquello que había visto en México y Perú, así que una cosa llevó a la otra. Claro que había leído historias sobre diversas culturas peruanas. Como te cuento, estaba muy interesado en las ideas de Tello que postulan que mientras más entras en la selva tienes más posibilidades de encontrar culturas primitivas. Eso me fascinço. Yo era un periodista en los Estados Unidos y publicaba un periódico comunitario, trabajana duro y luego me harté, como le sucede a algunas periodistas y editores, entonces decidí dejarlo todo y venir al Perú.

¿ Y cuándo llegó?

Vine al Perú en abril de 1975, cuando tenía 29 años. Para mí el Perú era el inicio de una nueva vida, era el inicio de mi renacimiento. No sé por qué, simplemente lo amo. Al principio trabajé para el Sr. Griffiths del Peruvian Times y escribí muchas historias para El Comercio y Caretas. Fui a Moche y vi las pirámides del Sol y de la Luna, Fue maravilloso. Entonces empecé a hacer un montón de investigaciones y conocí a distintos expertos en arqueología y otros, como el Dr. Hans Horkheimer, un peruanista que había trabajado en Chachapoyas.

Entonces se convirtió en un explorador aquí en el Perú. Pero, ¿vino buscando algo especial?

Sí, pero desde un punto de vista histórico, no desde un punto de vista arqueológico. Trabajé con José Eulogio Garrido, director del museo de la Universidad de Trujillo, quien me aconsejaba. Luego, empecé a estudiar la cerámica y encontré caracteres chinos. Puedes encontrar casi todas las culturas y tipos raciales en la cerámica peruana. Entonces una cosa llevó a otra. También me empezó a interezar la historia, trabajé con el director de la Orden Agustina... A mí me criaron dentro de la religión Católica. Yo quería ser un cura, entonces me llevaba muy bien con los curas de la sección de archivos. Los viejos archivos y los curas son grandes fuentes de información, por ejemplo, durante la Conquista española los curas fueron a Vilcabamba. Ellos registraron todo. Hiram Bingham estudió estos registros, a pesar que después de hallar Machu Picchu él pensó que era Vilcabamba. Esa era para él " la ciudad perdida de los Incas ".

¿Cuándo fue eso?

A fines de los cincuentas y principios de los sesentas. Lo principal es lo siguiente, al leer los registros españoles de los soldados que entraron a Vilcabamba, uno se da cuenta que los españoles no sabían nada de ello, no era " la ciudad perdida de los Incas". Mucha gente no sabe que los españoles habían estado en Vilcabamba. La gente dice que los españoles no conocían la ciudad perdida del Perú, la ciudad perdida de los Incas. Eso puede ser cierto con respecto a Machu Picchu, pero sí conocían la existencia de Vilcabamba.

¿ Es cierto que hubo batallas y ataques ahí?

Oh, claro. Manco fue coronado como gobernante entre 1532 y 1533 y se rebeló en 1536 y fue al este del lago Titticaca, pero aparentemente no le gustó y entonces pasó a Vilcabamba y, como se sabe, los Incas conquistaron a varias culturas, como la Chimú en el norte y a los Chachapoyas, que estaban con manco en Vilcabamba. En todo caso, para acortar una larga historia, toda la gente dijo que Vilcabamba estaba en la selva y en el trópico. Entonces no era Machu Picchu.

Ud. descubre...

Hice muchas exploraciones en la costa y luego me fascinó esta historia de Vilcabamba. Entonces salí a buscarla por primera vez en 1964. Bingham había ido a un lugar conocido como Espíritupampa, y dijo que no había muchas ruinas por ahí y que no podía ser el sitio. Los archivos registraban edificios cubiertos por estuco, pintados como un tablero de damas en blanco y rojo y con algunos techos de tejas. Entonces fui a Espíritupampa, pero entré más allá de Bingham y, después de mucho trabajo, por fin descubrimos algunas ruinas. Luego fui a Lima e informé de mis hallazgos al Dr. Luis Valcárcel, al Ministerio de Turismo y a El Comercio. Elllos auspiciaron algunas de nuestras posteriores expediciones y yo continué buscando.

¿ Cómo obtuvo los fondos para la primera expedición?

Bueno, solía escribir y tenía algunos fondos propios y conseguí algunas contribuciones de otra gente, pero como mi vida era muy simple no necesitaba mucho. Esto a diferencia de hoy donde esta expedición entraría con medio millón de dólares, sólo para la construcción y otro millón de dólares para el proyecto entero. para acortar la historia, regresé a Vilcabamba y en encontramos casi cuatrocientos edificios con estuco, los colores y los techos de tejas. También hallamos herraduras españolas y otros artefactos. Así fue como dimos con Vilcabamba. Luego empecé a pensar sobre el asunto de Chachapoyas. Cuando Manco estuvo en Vilcabamba, los jefes de los Chachapoyas le dijeron que fuera a Levantu, que era una fortaleza y un pueblo, donde Manco estaría seguro de los españoles, pero manco trató de ir con toda su gente y los españoles lo interceptaron, llegó hasta Huánuco Viejo y tuvo que regresar a Vilcabamba. La historia es conocida: los españoles lo mataron a él y a sus hijos.

Esa es la razón por la cual usted decidió iniciar una expedición hacia el país de los Chachapoyas...

Exactamente. Cuando viví en Trujillo y trabajé con Garrido, en 1962, escuchamos algo sobre algunas ruinas en un lugar llamado Pajatén, pero no tuve tiempo de ir porque todavía estaba preocupado con Vilcabamba. Después, leí un artículo en el periódico que decía que esta gente de Pataz había ido a un lugar llamado Viejo Pajatén, entonces dije bueno, vamos allá. Fuimos a Pajatén, llegamos a las ruinas, las limpiamos y volvimos para informar a la prensa. Empecé a hallar todas estas ruinas al este de esta área. No creerías las ruinas que ví durante siete días seguidos. Estábamos buscando aquel lugar que el jefe de los Chachapoyas había recomendado a Manco, Levantu. Quedaba al norte, que no creo que tenga que ver con la última ciudad en ser conquistada por Túpac Yupanqui. ( El cronista Garcilaso de la Vega había dicho que Levantu era la antigua capital de Chachapoyas). El Levantu que conocemos, no es una ciudad defensiva ni grande, pero si se va a Kuélap, eso es algo distinto, entonces dije dónde está el nuevo pueblo de Levantu, como dije desde Pajatén en el norte. Luego regresé en 1985 porque todavía no encontrábamos Levantu, y esta vez fui hacia el oeste de Kuélap. Tenía amigos en Chachapoyas y escuchamos algunos informes, en los cuales nos basamos para regresar a la zona. Esta vez empezamos a encontrar ruinas y màs ruinas, durante nueve años consecutivos, incluyendo 6000 u 8000 edificios. El área total de aproximadamente 100 millas cuadradas contiene más o menos 20000 edificios.

¿Pero qué hay sobre Garcilaso de la vega y Levantu? ¿Es Gran Vilaya la antigua Levantu?

Para mí Gran Vilaya es Levantu, pero la llamamos Gran Vilaya porque ése es el nombre del valle en la zona de 100 millas cuadradas cerca de Kuélap, al oeste de Utcubamba hacia el río Marañón.

Levantu es más una ciudad que una fortaleza...

Sí, eso es correcto. Hay toda una cadena montañosa entera llena de fortalezas, los Chachapoyas y a los Chimús. Sabes, dos arqueólogos peruanos hicieron algunas excavaciones alrededor de bagua Grande y encontraron restos de una cultura de hace 2000 ó 3000 años atrás con influencia ecuatoriana, probablemente de Valdivia, que tiene también algunos rasgos de cultura japonesa. Ellos rastrearon influencias hasta el Orinoco en venezuela; esta gente estaba por todas partes, tienes la influencia Perú hasta el Amazonas. Puedes encontrar los diseños en zig-zag y pinturas de los Chachapoyas hasta en los nativos de Guyana, exactamente lo mismo.

¿ Entonces piensa que los Chachapoyas se expandieron al norte y llegaron a Venezuela?

Sí, a Venezuela y algunos llegaron al Brasil, pero definitivamente hay influencia de los Chachapoyas en el Orinoco, Venezuela. Esto ya ha sido probado por los arqueólogos peruanos.

¿Ha encontrado similitudes entre esa zona y el Perú?

Bueno, se ha encontrado petroglifos en el valle que son muy similares a los petroglifos del Gran Vilaya. Estamos seguros de haber encontrado influencia israelí y egipcia en Chachapoyas. Por ejemplo, y con toda seguridad, hallamos el símbolo egipcio de un barco.

¿Cómo puede sustentar esa influencia?

La verdad es que aún no he mostrado todos nuestros hallazgos. Ese es uno de los objetivos de esta expedición. Por ejemplo, Betty Meggers, del Smithsonian Institute, nos ha mostrado que la cerámica encontrada en la cultura Valdivia, en Ecuador, es idéntica a la de la cultura Jamon de Japón (3000 a.C.). También puede verse este tipo de influencia en Chachapoyas, especialmente en la zona del Gran Vilaya.

¿Cuál es primero: Jamon o Chachapoyas?

En cierto modo, ni siquiera los japoneses saben exactamente cuáles son sus raíces, porque tuvieron influencia de Corea, China y de Indonesia. Lo mismo se aplica al Perú.

¿ Estamos entonces ante una coincidencia?

El Perú es muy antiguo y creo que estuvo en contacto con muchas culturas antiguas, como la China y, por supuesto, la de Japón. También es muy posible que haya estado en contacto con la de Israel y de Egipto.

¿Y de qué modo cree que se dio este contacto?

Por ejemplo, Thor Heyerdhal entra en una balsa y avanza a la deriva con la ayuda de una corriente, y por ello dice que el contacto puedo haber sido posible. Pero se necesita pruebas arqueológicas y hemos demostrado que hay muchas posibilidades de que el Perú haya estado relacionado con otras culturas de la antiguedad- ¿ Cómo?, tiene que haber sido el mare. ¿Cuándo?, ése es el gran misterio. Como se puede ver, los arqueólogos son importantes. Ellos investigan y encuentran evidencias, eso es lo que necesitamos. Es maravilloso que se encuentre una ruina, pero la ruina le corresponde al arqueólogo. Si han encontrado una, dénsela al arqueólogo, no la perturben, no la excaven, no la toquen.

¿Qué piensa del mito del Paititi? ¿ Cree que es sólo una leyenda española?

Creo que existe. Nunca fui en su busca, a pesar de haber sido invitado muchas veces.

¿ Cree que está en Bolivia?

Creo que está en esa zona, más allá del Manu ( Madre de Dios, Perú). Creo que Túpac Yupanqui construyó una fortaleza en la selva alta, por esa zona. Riría que está en la frontera, quizás al borde del Imperio Incaico.

¿ Cuál es la satisfacción máxima de un explorador?

Encontrar algo que no sabías que estaba ahí y probar tu punto de vista, tu teoría.

¿Y el simple hecho de llegar ahí primero?

Eso también es emocionante. Si no, no hubiese venido al Perú en 1957 - como periodista - cuando tenía una complicación cardíaca, como la que tiene Pancho Seoane. El también tiene un problema cardíaco, pero ha estado explorando conmigo más de 10 años en el campo. Le digo que se podría matar en las montañas y él se ríe, supongo que la exploración es fascinante para gente de todas las edades.

¿Eso es todo lo que persigue cuando organiza una expedición?

Sí. No voy a excavar. Sólo quiero encontrar algo para comprender y probar una hipótesis.

¿ En algún momento se le ha acusado de...

¿Saquear tumbas? Sé quién lo hace, sé quiénes son, no te quieren; ellos cavan en estas ruinas cada noche, ¿me entiendes? Nunca he realizado una expedición peruana sin la protección del ejército o la policia, ni una expedición sin un guardia. No hay un guardia que haya dicho alguna vez que yo haya saqueado, porque saben que no lo he hecho. Cuando estaba en Vilcabamba me acusaron por una radioemisora de llevarme cuarenta mulas cargadas de oro, cuando realmente estábamos en la selva con la policía y con el sargento Wilfredo cabrera, totalmente cubiertos de lodo y abriéndonos paso por la selva, acompañados de un grupo de machiguengas. Los peruanos se cuidan de ese tipo de críticas. Pero después de treinta años, uno ya no presta atención y las ignora. Nunca ha habido una expedición donde yo me haya tomado el crédito de descubrir algo. hasta la policía nacional trabajaba arduamente con sus machetes, todo era trabajo de equipo. Entonces, cuando recibo críticas de los arqueólogos que dicen que soy un saqueador de tumbas, es algo tan desagardable que ni siquiera hablo de ello, porque yo no hago eso. Va en contra de mi religión, no me gusta cavar tumbas.

¿ Alguna vez estuvo seguro de que encontraría algo que después no encontró?

Una vez, en Vilcabamba ( Cusco, Perú) me mordió una serpiente y tuve que detenerme, al tratar de regresar surgieron otros problemas. Conocí a una vieja mujer de la tribu machiguenga que pesaba cerca de 50 libras y que por su avanzada edad fue excluida del campamento y tenía que comer con los perros. Al ver eso decidí alimentarla y mientras lo hacia, ella me contaba acerca de una ruinas. Nunca le he contado esto a nadie, puesto que aún no he estado allí. Siempre he soñado con ir. Estoy seguro que hay más ruinas allá en Vilcabamba.
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En 1961 fui a Yungay ( Ancash, Perú) porque estaba yendo al este a través de la Cordillera Blanca y por toda el área. Fui a la Cruz Roja de Lima para traer un filtro a Yungay y, mientras estuve fuera, mi hijo Jamil murió. Luego le regalé mis tierras a los nativos y me fui. La pérdida de mi hijo, de madre peruana, ha sido la experiencia más devastadora que he tenido.

Revista EL DORADO - PERÚ. Nº 4 - Julio a Setiembre 1996.
Revista Internacional del Perú - Promperú

* Los números pasados los puedes encontrar en el Jr Quilca del centro de Lima a S/5 .

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