27 mayo 2009

A propósito del Guía en la montaña del Perú - Carlos Raúl Rodríguez Ramírez: Abogado especializado en la defensa de temas ambientales y sociales

No podemos desconocer las habilidades de los guías de alta montaña, empero tampoco se puede aceptar imposiciones a nuestro deporte de alta montaña. Las montañas por su geografía, cambio de clima y dificultad de asenso a sus cumbres, constituyen uno de los retos más osados de nuestros deportes de alta montaña, imponerle un guía a un montañero a fin de que ascienda es negar la existencia misma del montañero. Distinto es proponer los servicios de guías de manera opcional y así en una conjunción de ideas realizar el asenso.

En nuestro deporte se vive actualmente un desarrollo de áreas de escalada y montañismo con libre acceso, lo cual es acorde a nuestros principios de descubridores. En la Montaña coexistimos  armónicamente el hombre y la naturaleza, el montañero y la Montañano hay montañero sin montaña y  en virtud de ello estamos llamados a defender nuestro deporte libre de la imposición reguladora que no nos tiene en cuenta.

Las actividades de montaña son poco entendidas por personas que no están en nuestro entorno montañista, no comprenden el motivo de subir a la montaña,  mucho menos entienden el porque de nuestro esfuerzo, peor aun cuando conocen de los riesgos que significa nuestra actividad somos considerados de osados,  arriesgados  y tontos porque al final todo ello es por nada, ya que en la cumbre de la montaña no hay nada, solo hielo.  En el Perú somos pocos los que nos dedicamos a ascender a las montañas.   Quizás por toda esta percepción  es que no entienden  la importancia que tiene la montaña en nuestras vidas.    Hoy a través de este articulo trato de poner en evidencia nuestra existencia como montañeros, reconocer  que si bien es cierto somos pocos  no por ello podemos ser desconocidos y  requerimos la atención de los gobiernos y los estados  a nuestro derecho de existencia y libertad a que no se limite el libre acceso a la montaña.  La montaña existe y como tal los  montañeros la consideramos, protegiéndola y  defendiéndola.

Cuando, los montañeros definimos a la montaña, expresamos que  es el lugar donde nuestro ser se relaciona con lo mas divino de nuestra existencia, es el lugar donde sentimos lo que esta más allá de nuestra vestimenta, el lugar donde  sentimos que se exterioriza lo más profundo de nuestro ser,  lo cual nos llena de una satisfacción personal  que nos hace percibir lo que Dios nos ha dado. Al margen de su grado de dificultad y belleza  siempre la respetamos y cuidamos. Al final y como quizás todo lo anterior es incomprensible  decimos es el lugar que quisiéramos nuestros sucesores puedan observar y de ahí entiendan los demás que quizás la satisfacción este en la belleza de la montaña pero nosotros sabemos que ello no es todo, hay algo más.  Esta es una definición que podemos compartir todos los montañistas, sin distinguir entre deportistas que buscan records o nuevas rutas, guías  y  personas que sólo gustamos de las experiencias en la montaña, ya que al final de las jornadas todos hemos vistos los mismos paisajes y disfrutado de ricas emociones y lo hemos hecho a través de nuestro propio esfuerzo, empero la montaña no siempre es la misma y es por eso que repetir una y otra vez la misma montaña será siempre distinto y con nuevas emociones.

Al describir  las emociones que sentimos al estar en su superficie inclinada, observamos sus precipicios, nos sentimos en el vació,  somos solo nosotros los espectadores de este espectáculo frió por su temperatura pero no por su indiferencia ya que en todo momento algo sobre natural nos llena y nos impulsa a seguir adelante sentimos cuando la montaña esta con nosotros  y cuando no lo esta, percibimos la existencia de la montaña,   quizás por este sentir  somos poco entendidos, pero  llenamos nuestros sentimientos y algo más que algunos denominamos alma. Estas bonitas experiencias las tenemos a través del libre acceso a  las montañas y por ello la amamos.

El amor es  el sentimiento que esta por encima de todos los demás sentimientos, a través del amor somos solidarios, somos pacíficos, somos generosos, somos  extraordinarios por amor somos capaces de darlo todo, incluso al extremo de enfrentar el riesgo de  perder la vida durante nuestros asensos y tener muy presente de que en el supuesto que nos llegue nuestra hora final, la montaña es el lugar donde nos  gustaría  quedar,   el lugar que mas amamos y haciendo lo que más nos gusta y ha modo de consuelo a nuestros familiares decir no  nos busquen que en dicho lugar fuimos los más felices.    Ahora bien. El amor no es solo decirlo sino es hacerlo y es  por este sentimiento de amor que le tenemos a las montañas  que defendemos nuestra libre presencia en ella. Buscando se nos  reconozca  y nos tomen en cuenta en las regulaciones reconociendo nuestra existencia y  sentimientos a la montaña, ya que estos no están en contradicción respecto al cuidado, protección y conservación de los ecosistemas.

El hombre es el eje central del derecho y como tal todos los que estamos en torno a ella  debemos formar parte de su regulación, a fin de generar regulaciones más eficientes, sin sacrificar el aspecto deportivo y descubridor de nuevas rutas,  Hoy en el Perú, el acceso a la montaña se encuentra limitado, ya que desconocen la existencia del montañero  y es así que todo aquel que desee ingresar a la Cordillera Blanca o a la Cordillera Huayhuash   y desee realizar un trekking, escalar por una ruta normal o haciendo una ruta nueva,  al Huascaran, Huandoy, Chacrarraju, Huantzan, Copa, Artesonraju, Cayesh, Ishinca, Ranrapalca, o a cualquiera de las montañas  esta obligado a contratar los servicios de un guía y llegar con El por las rutas señaladas, es decir debemos comportarnos como alumnos de colegio y solo debemos conducirnos por los lugares señalados y bajo la autoridad del Guía, desconociéndose nuestras actitudes de exploradores y descubridores que por instinto personal tenemos y que caracterizan las actividades en la montaña, impidiéndonos la apertura de nuevas rutas y records. No olvidemos que de vieja data si no hubiera sido por estas actitudes no se hubiera conocido la cumbre de ninguna montaña y todo no esta dicho en torno de ella es por eso que siempre esta en nosotros el instinto de conocer un poco más de ellas, sin que ello signifique su detrimento o originarle efectos adversos, podemos afirmar que hemos logrado una armonía en nuestra relación con la montaña y sus pobladores, respetando, conservando,  protegiéndola  y  dando recursos a las poblaciones colindantes a través del pago por sus servicios de transporte y logística.  Somos concientes de que nuestros asensos importan un riesgo a nuestra vida, pero ello es nuestra decisión personal que se autorregula. Si bien es cierto, el estado regula para las mayorías ello se da  siempre y cuando  no afecte el derecho de los demás, en todo caso no nos puede desconocer y regularnos como a todos en general, debe dejar una salvedad a nuestras decisiones y proyectos de asensos, más aun si nuestras actividades no generan la depredación de las montañas. Es por esto que consideramos no se puede desconocer nuestra existencia y imponernos guías en nuestras actividades en alta montaña. 

Carlos Raúl Rodríguez Ramírez 

Montañero, ha recorrido las diversas  quebradas y montañas de la Cordillera Blanca, Cordillera Huayhuash,  Cordillera Central de Los Andes y las montañas de Cusco y Arequipa, Asimismo he recorrido la Patagonia y Tierra del Fuego en Argentina y Chile. En Norte América he recorrido El Gran Cañon, El Parque Rocas Rojas y , Yosemite.  Abogado especializado en  la defensa  de temas ambientales y sociales. Email: carlosraulrodriguez@hotmail.com

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