18 abril 2012

Parque Nacional del Río Abiseo - El Gran Pajatén




BAJO LAS LEYES DE LA SELVA

El área protegida posee quebradas y cataratas así como un circuito para caminatas

Periódico " El COMERCIO"
Texto: Marisol Grau


Un lugar donde la teoría darwiniana sobre la supervivencia de las especies parece cobrar sentido y, paradójicamente, reconciliarse con la posibilidad de que exista un paraíso terrenal, intimidante, seductor, creado millones de años atrás por una fuerza que solo pudiera ser divina, es sin duda el Parque Nacional del Rio Abiseo (PNRA), ubicado en Mariscal Cáceres, provincia de San Martín.

Dicho bosque de neblina ha sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad (1990), - por poseer el complejo arqueológico Gran Pajaten-, al igual que como Patrimonio Natural (1992), debido a su extensa biodiversidad.

Con estas dos razones y si le interesa despojar­se de la rutina urbana le recomendamos continuar leyendo esta nota y aventurarse a recorrer una parte del tesoro verde que alberga nuestra selva peruana en estas 274.520 hectáreas de flora y fauna.
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EN MARCHA

La travesía empieza en Juanjui, la capital de Mariscal Cáceres, situada a 132 kilómetros de la ciudad de Tarapoto. Una vez ahí hay que dirigirse al puerto Amberes, desde donde nos embarcamos en un bote motorizado hacia el PNRA. Se deben navegar dos ríos antes de llegar a aguas del Abiseo: el Huallaga, el mas caudaloso de los tres - según la directora subregional de Comercio Exterior y Turismo Maria de los Angeles Bardalez-, y el Huayabamba.

Luego de una hora de viaje, el distrito de Huicungo se convierte en la primera parada. Esta localidad suele visitarse con el fin de que los turistas acudan al Centro de Inter­pretación del PNRA. Sepa que también puede llegar al distrito en mención por carretera desde Juanjui.

La movilidad cuesta al-rededor de S/.25 y el monto, para beneficio de su bolsillo, puede ser compartido con otros pasajeros. Ya a partir de ese punto, salvo que quiera caminar durante ocho horas en medio de la selva hasta el parque nacional, la vía más rápida es la fluvial. Esta lo conducirá al destino final en aproximadamente dos horas. Las embarcaciones salen del puerto Callao.

Si bien es cierto puede conseguir un guía y un bote particular que por S/. 600 lo lleve ida y vuelta al PNRA, lo mas recomendable es ponerse en contacto con el tour operador de Juanjui, Abiseo Aventura, que además maneja el único albergue ubicado en la franja de amortiguamiento del área natural a un kilómetro de la entrada. Actualmente dicha agencia ofrece paquetes de dos días, una noche para ocho personas por 100 dólares diarios. Además de transporte incluye el paseo y la comida.

SENDEROS DE AGUA

Mientras nos aproximamos al puesto de control Churo, lugar por donde los visitantes deben pasar a identificarse obligatoriamente antes de acceder al parque, notamos que el río Abiseo se distingue del Huayabamba por la tonadad de sus aguas, estas se ven menos turbias.

El paseo por la reserva comienza atravesando la quebrada de Churo, pasaje rodeado por rocas volcánicas y calcáreas que le dan la apariencia de túnel. Sus aguas calmas y transparentes permiten a los visitantes tomar un baño como también observar cardúmenes de boquichico y en menor escala, bagres.

Nuevamente en el Abiseo nos topamos con la cascada Timón, caracterizada por sus cinco caídas de agua con 20 metros de altura. Si desea, mas adelante podrá encontrarse con la catarata Oso, llamada así por las muchas veces que se han visto osos hormigueros en su cima.

Para llegar a aquel lugar deberá anclar la embarcación y caminar durante veinte minutos. Refrésquese con el bao que se for­ma a causa de la fuerza con que el agua golpea la pisci­na natural en la que la cata­rata desemboca.

En el tramo entre dichas caídas de agua vemos hacia la margen izquierda del río la quebrada Seca y metros después la Blanca. Al respecto, el guardaparques Lugo Saavedra señala que, "a la primera se la llama así porque en verano su caudal disminuye, mientras que la segunda se caracteriza por la aparente limpieza de sus aguas que se ven del color que proporciona su nombre."

Y si los deportes extremos llaman su atención aproveche la travesía pa­ra realizar canotaje en los rápidos de San Geronimo que podrá encontrar casi al final de la ruta fluvial. Finalmente, vale la pena visitar también la catarata de Shihui.

El trayecto en total dura como mínimo cuatro horas ida y vuelta, tomando el puesto de con­trol Churo como punto de partida.

BIODIVERSIDAD

Otro de los circuitos que ofrece el parque a los visi­tantes, especial debido a su diversidad en cuanto a flora, es la caminata por el Shiringal.

La zona es conocida así por ser la shiringa la especie silvestre mas abundante. Sepa que esta tiene mucho valor industrial, pues posee un gran contenido de latex. No obstante, tam­bién se aprecian cedros, caobas,tornillos, ishpingos, sangre de grado, etc.

La ruta cuenta con un punto de observación de animales camuflado cerca de un collpero, una especie de oasis donde los animales acuden a saciar la sed o en busca de alimentos.

Algunos ejemplos de los que usted podría divisar en una travesía al PNRA son el guacamayo, las ardillas, armadillos, el añuje (parecido al sajino), la sachabaca (vacuno del monte),etc.

El recorrido tiene una distancia de 1,75 kilómetros y dura aproximada-mente una hora y media.

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DATOS CLAVES:

- Aunque el acceso al parque es gratuito, primero debe tramitar un permiso y registrarse en la Jefatura del Parque Nacional del Río Abiseo de Juanjui, situada en Jirón Leticia 777 o llamar al (42) 545304.
- No es requisito estar vacunado contra la fiebre amarilla para entrar.
- Evite picaduras de zancudos echándose repelente.
- No esta de más proteger su piel de los rayos solares usando bloqueador.
- Usar botas de jebe es básico para caminatas en lodo. Eso si, intente no llevarlas puestas mientras navega ya que si el bote se voltea se le dificultara nadar.
- Utilice chaleco salvavidas cada vez que este a bordo de una embarcación.
- Es muy importante mantener un comportamiento adecuado para no alterar el ecosistema.

Fuente: El Comercio 24 marzo 2009, Sumplemento " VAMOS"

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Revista " RUMBOS "
LA GRAN AVENTURA DEL GRAN PAJATÉN

Texto: Jenny Altamirano
Fotos: Walter Hupiu

Visitar el complejo arqueológico del Gran Pajatén requiere espíritu expedicionario, buen estado físico y mental, y un calendario flexible. Será por eso que se trata de un destino esquivo y distante para muchos turistas peruanos y extranjeros.

La tradicional ruta que parte de las costas de la Libertad, llega a Pataz, atraviesa la puna y desciende a la jungla cubierta de neblina que esconde al Gran Pajatén resulta inolvidable, pero requiere de todo un aparato expedicionario para su ejecución.

Será por eso que las autoridades de la región San Martín se pusieron las pilas y ahora ofrecen un circuito alternativo que se inicia en Tarpoto (y su cómodo aeropuerto) continúa por Juanjuí, atraviesa el Parque Nacional Río Abiseo y llega al Gran Pajatén luego de una inolvidable jornada de navegación por los ríos Huayabamba, Abiseo y Gelache.

EL ENCANTO DE JUANJUÍ

Llegamos a Tarapoto cerca de las 9 de la noche, tras una hora de vuelo desde la ciudad de Lima. Un viaje de cinco minutos en mototaxi hasta llegar al terrapuerto de un bus que nos conduciría a Juanjuí, luego de 135 kilómetros de recorrido.

Juanjuí debe su nombre a una peculiar historia que se desarrolló a finales del siglo XVI, cuando era habitada por las etnias Hibito y Cholones, gobernadas por el cacique Llullunco. Por aquellos años, un joven cacique de Lamas, bautizado Juan, solicitó asilo a Llullunco luego de escapar de los excesos de los misioneros franciscanos. Juan " El Huido" se casó con la hija de su anfitrión y en reconocimiento a sus aventuras el pueblo pasó a llamarse Juanjuí.

En Juanjuí nos alojamos en el hotel de doña Lilia Meléndez, el mejor de la ciudad. Ella nos advirte que visitar la selva alta o Rupa-Rupa s más seguro de junio a diciembre, cuando no llueve. Sin embargo, la experiencia nos demostró que la temporada de lluvias permite gozar el esplendor de la selva, pues se avivan los colores de la naturaleza, se revitalizan las cascadas y la navegación es más cómoda.

Veinte personas y nueve pollos conformaban nuestra expedición durante los cinco días que estuvimos navegando por el río Huayabamba. Nuestro heterogéneo equipo estaba conformado por representantes del Instituto Nacional de Cultura, Inrena, municipios locales y miembros de la Dirección Subregional de Turismo; gestores de esta nueva ruta alternativa.

Luego de cruzar el puente vial Santa Marta llegamos a Pachiza, el distrito más antiguo de la provincia Mariscal Cáceres y punto de partida de una expedición a la puerta del Gran Pajatén. Nos embarcamos en el puerto de Huicungo en compañía del alcalde, Rodil Cachique capillo, luego de disponer nuestro equipaje y provisiones en el bote del Inrena. Durante el recorrido nos enteramos de que todos los pobladores de la zona están incluidos en los planes de desarrollo de la región como eje para el turismo rural y vivencial.

Zigzagueando a contracorriente nos fuimos internando en el Huallaga y luego en el Huayabamba, gracias a la caña de Percy Mendoza del Castillo, encargado de "tanganear" en proa. Lourdes, su esposa, fue la encargada de deleitarnos con sus sabrosos potajes.

Las historias de Percy sirvieron para amenizar el viaje. Hace 10 años él participó en la primera expedición por la zona nororiental - llamada " Montecristo" - y dirigida por el profesor Wilson, alcalde de quel entonces.

"La idea era llegar a Pajatén, el profesor escogió 14 personas que estuvimos 20 días más de lo previsto, y la última semana sin comer - recuerda Percy-, Estábamos tan agotados y hambrientos que el profesor Wilson planteó la posibilidad del canibalismo... eso nos quitó el hambre y resistimos hasta el día 58 cuando la Fuerza Aérea nos halló. Ese día regresamos a casa, sin fuerzas, luego de compartir durante varias semanas un menú de manteca, sal y ajos"

En la zona aún persisten malos recuerdos de aquellos años en que los sembríos de coca se multiplicaron por el lugar amparados en las bandas de narcotráfico y la complicidad de los terroristas. Hoy en día sobresalen los cultivos de café y cacao que brindan prosperidad a los agricultores locales.

Navegar por el río Abiseo garantiza una jornada de turismo de aventura luego de pasar los de El Tigre, Ojococha, Caracol, Tupisha, Pichil Y Sapoa. Hasta llegar al puesto de control Churo, puerta de ingreso del Parque Nacional Río Abiseo, declarado patrimonio natural y cultural de la humanidad por la Unesco, en 1992.

Mientras deliberábamos cuál sería el itinerario para llegar al Gran Pajaten, tuvims tiempo de visitar la cercana cascada Timón, la catarata Oso y caprichosas formaciones como la desembocadura de la quebrada Churo y Timón, en pleno bosque de neblina.

Al día siguiente nos despedimos del río Abiseo y siguiendo el curso del Huayabamba visitamos la imponente catarata Breo, con sus caídas de 150 metros distribuidos en cuatro niveles. Emprendimos la incursión al bosque primario que se abre a nuestro paso. Llegar al segundo nivel, hábitat del loro de pecho anaranjado entre otras 132 especies de aves que abundan en la zona.

Luego partimos al caserío Jesús de Pajatén ataviados sólo con ponchos para la lluvia y bolsas de dormir, pues nos esperaban ocho horas de camino. Fueron 15 kilómetros de ardua e inolvidable caminata en medio de la jungla.

EN EL GRAN PAJATÉN

Jesus de Ochanache es la puerta de ingreso al Gran Pajatén. " Los nativos no se resistieron a la evangelización", nos explica Esteban Gracía Rojas, jefe del proyecto de puesta en valor de la zona arqueológica, mientras nos señala una cruz de rocas. García nos revela que para facilitar el estudio se ha dividido el terreno en seis sectores, de acuerdo con los criterios, evidencias culturales y geográficas.

En la cerámica de los constructores del Gran Pajatén predominó el diseño en zig-zag, y el patrón arquitectónico que imperó fue el semicírculo, ideal para protegerse de los fuertes vientos que afectan la zona en la temporada de lluvias. Cada una de las zonas arqueológicas cuenta con una "apacheta" (monticulo de piedras) que conduce a otra terraza superior nivelada para ganar superficie plana a la montaña. Es de admirar, también, el drenaje del agua almacenada en las alturas y los canales de regadío.

El desarrollo de esta gran cultura se dio entre los ríos Abiseo y el Gelache ( afluentes del Huayabamba), sus integrantes formaron grupos con vínculos familiares y vivían dispersos, fueron grupos nativos que utilizaron material orgánico para el levantamiento de las paredes y techo de sus viviendas, la estabilidad era proporcionada por sus bases de piedras que hoy van perdiendo presencia por la naturaleza que impone sus raíces, formando pequeños muros que no exceden los 80 centímetros, con piedras no elaboradas, extraídas en la canteras vecinas.

Se sabe poco de los constructores del Gran Pajatén. Será por eso que a sido asociado a los chachapoyas, constructores de Kuélap. Sin embargo, ahora sabemos que el Gran Pajatén es 10 veces más grande que la ciudadela de inca de Machu Picchu, con la diferencia que de aquí ún quedan espacios para la investigación arqueológica. Tal vez esa sea la razón por la que los visitantes se sienten como descubridores y que el simple hecho de llegar garantiza toda una jornada de exploración y alta aventura.

Pero tenemos que regresar para elaborar este reportaje y apenas si hemos recorrido una décima parte de las construcciones, suficinetes para comprobar que el Gran Pajatén sigue siendo un destino turístico enigmático, imponente y cautivador.



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RECUERDOS DE UN EXPEDICIONARIO
El testimonio de Víctor Pimentel Argumendis

Texto: Jenny Altamirano
Fotos: Víctor Pimentel

El nombre del arquitecto Victor Pimental Argumendis estará permanentemente relacionado con el rescate del Gran Pajatén."y, para solicitar un helicóptero de FAP de mayor potencia, así trasladamos nuestro equipo y alimentos para los tres meses que estuvimos internados".

El arquitecto Pimentel reconoce que todo empezó por gestión de Carlos Tomas Torrealva, alcalde de Pataz, en la Libertad. "El alcalde llegó a Lima con toda una delegación. Era gente muy humilde, tocaron muchas puertas y no le hicieron caso. Yo trabajaba en la Corporación de Turismo del Perú, mi labor era ubicar sitios para los hoteles de turistas, carreteras hacia las ruinas, que también restaurábamos. Me buscaron y les creí, por eso le pedí apoyo al presidente Fernando Belaúnde Terry, profesor y amigo, me dijo: ¡ si a ti te parece, yo te doy el apoyo!.

Pimentel recuerda el peligro que reinó en la expedición. "Estuvimos diez días abriéndonos trocha con machete, bajando por el bosque de neblina, tan intenso que no veías quien iba adelante, nos hundíamos en el fango, un par de mulas quedaron atrapadas, no pudimos liberarlas y las sacrificamos. Dormíamos donde agarraba la noche, en cuevas, debajo de rocas inmensas, empapados pues la lluvia. Abundaban las culebras pero sufrimos mas las picaduras de insectos. Parecíamos monstrous".

"El esfuerzo físico que nos demandó limpiar la zona arqueológica fue descomunal, de sol a sol. No se puede tumbar simplemente un árbol, el impacto de la caída puede destruir estructuras, entonces nos subíamos machete a las copas de los árboles y los íbamos devastando poco a poco, los troncos caían a pedazos sobre un colchón de ramas que habíamos previsto para amortiguar el impacto. Así hasta llegar a las raíces que estaban sobre los muros o edificios; el trabajo fue terrible, pero todos pusimos la mano, y el peligro de morir sorprendente. El alimento era racionado y el agua también, había que bajar 400 metros a la quebrada y subir con el cántaro lleno" - nos confiesa el arquitecto Pimentel.

"Al retornar nos recibieron como héroes, todo fue emotivo y alentador, entregué el informe de las dos expediciones en la casa de Pilatos o Casa de la Cultura, con el gabinete de ministros en pleno, embajadores y el propio presidente, fue la novedad aquellos años, mas de lo que pudo significar el hallazgo del Señor de Sipan" - agregó don Víctor.

Fuente: "RUMBOS " Año XII, Nº 53 Perú 2008

Precio nomal S/20.00 ( en el Jr. Quilca - Lima, puedes encontrar los números pasados de S/ 5 a 7, en buen estado) La revista Rumbos sigue en vigencia, en su Nº 53 nos demuestra la calidad de sus artículos.


VISIONARIOS DE LAS EXPEDICIONES

Que impulsa al hombre a buscar en la espesura de la selva, en las cumbres nevadas o en el fondo del mar, pues encontrarse así mismo.
Nomadex

Hay muchos expedicionarios peruanos que lamentablemente son poco conocidos por la sociedad o terminan estraviados en la memoria colectiva.

Algunos expedicionarios que aún están con vida: Richard Hidalgo Jara con su expedición a los Himalayas - Everest 2009, Julio Cesar Ullilén Hidalgo y su incansale trabajo por construir el camino a Laguna de los Cóndores.

Expediciones sobre el Paititi, Algunos de estos nuevos exploradores han sido el médico y explorador peruano Carlos Neuenschwander Landa y su libro "Paititi en la Bruma de la Historia". Richard Gonzales, expedición al Paititi, visitando a los Q`eros y escribiendo su libro " Los Maestros del Paititi" y en el 2007 el explorador/cartógrafo peruano Paulino Mamani, camino al Paititi.

Sobre extranjeros expedicionarios, es una gran lista. El estado peruano debe promover este tipo de investigaciones, tenemos unas fuerzas armadas bien preparadas que bien prodian servir para este tipo de investigaciones, sin olvidar a un arqueológo, historiador, un biologo. Bitacora sobre el Paititi Clic aqui.

Expedición Tangaroa: Para estar orgullosos y por el reconocimiento al expedicionario peruano Carlos Caravedo Arca; el 31 de este mes de octubre 43 años de su logro frente a expediciones extranjeras 97 días desde el callao a la polinesia francesa isla de NAPUKA 6700 KM DEL CALLAO.

Más información: Clic aqui

Fuente importante:


Fuente: Año 2002 Número 128 - 142 Pág. La edición completa está dedicada al Gran Pajatén, Pinchudos, Parque Nacional Río Abiseo, expediciones etc.


La dirección actual es: Calle Cataluña 130 - Altura de la Cuadra 7 de la Av. Mariscal Castilla - Surco ( De referencia el market Plaza Vea)

Telf: 511-4460031


Más información de otras Áreas Naturales Protegidas en NOMADEX PERÚ

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